"La canícula". Opinión de Manuel Pérezcarro Martín

Imagen de calor por la canícula. Foto de archivo
Imagen de calor por la canícula. Foto de archivo
"El transporte por carretera es esencial y, por tanto, la sociedad no puede prescindir de él; pero eso no significa que sea un buen negocio"
"La canícula". Opinión de Manuel Pérezcarro Martín
Mauel Pérezcarro Martín. Secretario General de FROET
Mauel Pérezcarro Martín. Secretario General de FROET

Los efectos de la canícula que estamos pasando este verano están siendo devastadores.

¿A quién se le ocurre convocar unas elecciones con estos calores? Pues ya ven ustedes cual ha sido el efecto. A la hora de redactar estas líneas, no sabemos si tendremos gobierno y, si lo hay, del color que va a ser. En todo caso, si la investidura del presidente resultara fallida, iríamos a nuevas elecciones, previsiblemente en navidades. Cojonudo.

En Murcia, el resultado de las elecciones autonómicas del 28 de mayo ha dado como resultado, probablemente por el inmenso calor sufrido posteriormente, que a los políticos se les cuezan las meninges y, también estemos sin poder constituir gobierno y nos veamos obligados a volver a votar.

La madre que me parió, que diría aquél.

Menos mal que a la ciudadanía, en general, no les ha afectado la ola de calor de la misma manera y, todos los días, van a trabajar o, aunque estén disfrutando de unas merecidas vacaciones, se preocupan de resolver los asuntos cotidianos como atender las necesidades del hogar o cuidar de los suyos y si eres empresario, a procurar que la empresa siga funcionando, superando las dificultades que se presentan todos los días.

¿Y el transporte, qué? Pues más de lo mismo, apretado y con unas perspectivas poco halagüeñas.

En general, se nota una falta de trabajo, en el transporte frigorífico, especialmente. La economía no acaba de recuperarse tras la pandemia y la maldita guerra de Ucrania. La situación climatológica ha afectado las producciones hortofrutícolas y se han reducido las exportaciones. Todo ello está afectando a los precios del transporte, que están cayendo inexorablemente.

Y encima, los costes se han disparado: carburantes, camiones, financiación … a lo que deberemos añadir la implantación, más bien antes que después, de las 44 toneladas, cuando sobran camiones, y el establecimiento de peajes en las autovías, entre otras cosas.

Otros asuntos, como la escasez de conductores, se siguen sin solucionar y con un gobierno en funciones, que no sabemos lo que durará, la Administración se encuentra paralizada.

Así las cosas, qué quieren que les diga, esto no pinta bien.

El transporte por carretera es esencial y, por tanto, la sociedad no puede prescindir de él; pero eso no significa que sea un buen negocio. Es más, me atrevería a decir que, por ser necesario, se percibe como algo seguro que provoca un efecto “llamada” para alguien que pretenda emprender una actividad económica o, simplemente, encontrar un medio de vida. El ejemplo más claro lo tenemos en el transporte de mercancías con vehículos pesados, con más de cien mil empresas en España y casi doscientos setenta y cinco mil vehículos, lo que da una media de 2,75 vehículos por empresa. Este es, a mi juicio, el talón de Aquiles del sector.

Entre los deberes que le deberíamos poner al próximo Gobierno, es acabar con la atomización del sector. Entiendo que es complejo y que no se puede solucionar de la noche a la mañana, pero, es el camino a seguir para resolver, de una vez por todas, los múltiples problemas que acucian al transporte.

Y a los políticos, les recomiendo una ducha fría, a ver si se les aclaran las ideas.

 

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