El Ministerio no tiene tiempo para los “problemas reales” del sector

Comparecencia de Óscar Puente ante los actos vandálicos en Rodalies. Foto: Moncloa
Comparecencia de Óscar Puente ante los actos vandálicos en Rodalies. Foto: Moncloa
Lo sucedido en las cercanías de Cataluña, máxima prioridad del Ministerio, aleja la atención de Óscar Puente de los problemas específicos del transporte de mercancías
El Ministerio no tiene tiempo para los “problemas reales” del sector

Ha vuelto a suceder. El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, tiene dificultades para abarcar la totalidad de sus competencias. Y es que son muchas. Un Ministerio “muy goloso” para cualquier político que se precie, pero que resultará, de todo, menos cómodo, tranquilo y apacible. 

El poder que concede manejar uno de los presupuestos más altos del Gobierno, se diluye en la realidad de que las decisiones adoptadas afectan a miles de empresas, millones de personas. En realidad, los problemas que se produzcan en cualquiera de los cuatro modos de transporte –tanto en mercancías, como en viajeros-, afectan al conjunto de la economía. 

Si en el transporte de mercancías recae el éxito o el fracaso de las empresas, bien fabricantes, bien distribuidoras de bienes y servicios, en el transporte de viajeros recae la responsabilidad de que los ciudadanos lleguen en “tiempo y forma” a sus lugares de trabajo y domicilios. 

En definitiva, ¿estamos ante un ministerio ingobernable, indistintamente de quien sea su máximo responsable?, o es que, actualmente con la particular personalidad del nuevo ministro, Óscar Puente, esa sensación de que los problemas reales del conjunto de sectores, más de las mercancías, simplemente no interesan. 

De nuevo, Cataluña

Pero si en circunstancias normales, “los problemas crecen” en el seno del Ministerio y sus múltiples departamentos, lo acontecido el pasado día 12 en los trenes de cercanías en Cataluña, en día de elecciones, supera, casi, casi, todo lo imaginable. 

El robo, de apenas 40 metros de cable, paralizó el 80% del tráfico ferroviario de la comunidad. Ahí es nada, y, detalle fundamental, en día de elecciones. La mayoría de los ciudadanos, catalanes o no, pensamos en que era un “acto de sabotaje”. Aún hoy, más de una semana después y cuando el servicio ferroviario sigue funcionando al 50%, es imposible asegurar lo sucedido, el ministerio avala esta teoría –ha denunciado el hecho, conjuntamente con ADIF-, pero las autoridades catalanas se resisten a dar por bueno esa teoría. 

Como casi siempre que algo afecta a Cataluña la “bronca política” y el buscar culpables fuera de la comunidad autónoma, estaba asegurada. Así, para las autoridades catalanas se trata de un simple robo, uno más, -el 42% del total de los robos de cable de cobre que se han producido en los últimos seis meses han sido en Cataluña-, derivado de la escasa inversión en la red ferroviaria catalana y, por tanto, en su seguridad. 

Imagen de una de las averías extraída del dossier presentado por Óscar Puente con todas las incidencias
Imagen de una de las averías, extraída del dossier presentado por Óscar Puente con todas las incidencias

Pero, en esta ocasión, cifras mandan, podemos asegurar que la afirmación de que han sido “escasas o nulas” las inversiones en la red ferroviaria catalana, no es cierta. Desde finales del 2023, tras el pacto de investidura del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y todo su equipo ministerial, han sido miles, miles de millones los que han llegado a esa comunidad. Además, así está fijado en el acuerdo, las inversiones proseguirán en los próximos meses. 

Bien es cierto, que Cataluña aún no ha conseguido su máximo objetivo: tener la competencia total sobre el transporte ferroviario de cercanías, pero no lo es menos que el compromiso del Gobierno es de invertir más de 6.300 millones de euros para dar respuesta a las necesidades de movilidad de la ciudadanía de Cataluña.

De hecho, ya se han adjudicado actuaciones por 3.071,7 millones de euros, incluyendo la compra de material rodante. Se trata del 66% de los fondos previstos para la primera fase del plan. Entre otras actuaciones, se han renovado diez estaciones ferroviarias, mientras hay actuaciones en marcha en 22. Otras 23 se encuentran en fase de estudio o licitación. Además, han finalizado 151 obras de reposición de activos y se están construyendo cerca de 100 nuevos trenes. 

En definitiva, los ciudadanos catalanes tienen todo el derecho del mundo a exigir más seguridad, incluso más frecuencia de trenes mejores, pero, a la vez, deben reconocer que en este momento a esa zona del país está llegando el doble e, incluso el triple de inversión que a otras regiones. 

Al tiempo la clase política catalana, que en este momento no se sabe quién será responsable del nuevo Gobierno, debería estar más dispuesto a colaborar con las autoridades, la Administración central en solucionar los daños que causan los continuos robos, que en tirar “balones fuera” y decir que la seguridad de las vías no compete a la policía autonómica. Sentimos divergir, alguna responsabilidad sí que tendrán. 

Por su parte, Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, céntrese en sus competencias, atienda los problemas de las miles de empresas, mercancías y viajeros, que dependen de sus decisiones. Si es mucho, si la responsabilidad es mucha, igual debería exigir más implicación de las diferentes secretarías y subsecretarías que ha creado, se entiende con el fin de ayudarle en sus múltiples tareas.

Comentarios