Los camiones autónomos pueden contribuir a aliviar la escasez de conductores en España

El país afronta una escasez estructural de conductores, con el 50% de los profesionales mayores de 55 años y solo un 3% menores de 25

El país afronta una escasez estructural de conductores, con el 50% de los profesionales mayores de 55 años y solo un 3% menores de 25

La automatización del transporte pesado avanza con paso firme, pero su implantación a gran escala todavía se sitúa en un horizonte de varios años. Aun así, los camiones autónomos se consolidan como una de las soluciones con mayor potencial para contribuir, de forma progresiva y complementaria, a uno de los grandes desafíos del sector como es la escasez de conductores profesionales y la necesidad de modernizar el transporte por carretera.

En España, donde el 50% de los camioneros supera los 55 años y solo un 3% tiene menos de 25, según datos de la International Road Transport Union (IRU), la situación refleja un desequilibrio demográfico estructural que limita la capacidad de crecimiento del sector. Por ello, la automatización no se plantea como una sustitución inmediata del conductor, sino como una herramienta que, en el futuro, podría mejorar la eficiencia operativa, reducir la fatiga y reforzar la seguridad, especialmente en entornos controlados y corredores específicos.

Según la IRU, Europa podría enfrentar un déficit de hasta 745.000 conductores profesionales en los próximos años, mientras que en España la cifra ronda ya las 15.000 vacantes sin cubrir. Este escenario convierte la innovación tecnológica en un factor clave para sostener la competitividad del transporte por carretera, que mueve más de la mitad de las mercancías en el país. Para Proequity, el impacto real de esta transformación dependerá de dos elementos críticos, el avance tecnológico y, especialmente, la consolidación de un marco regulatorio sólido y armonizado que permita desplegar soluciones de conducción automatizada de forma segura y escalable.

De la cabina al centro de control: una transición progresiva del empleo

La conducción autónoma en el transporte pesado se está desarrollando de forma gradual, en función de los niveles de automatización. En la actualidad, los sistemas más extendidos se sitúan en fases avanzadas de asistencia a la conducción (ADAS), mientras que los escenarios de conducción altamente automatizada (nivel 4) se prevén inicialmente en dominios operacionales específicos, como determinados tramos de autovía o corredores logísticos concretos.

En este proceso, el rol del conductor evolucionará hacia funciones de mayor componente técnico y de supervisión. A medio y largo plazo el conductor tradicional podría pasar progresivamente a desempeñar roles como:

.- Supervisor de transporte automatizado, con responsabilidad sobre la operativa y la seguridad.
.- Operador remoto de flotas, especialmente en escenarios de conducción supervisada.
.- Técnico especializado en mantenimiento de sistemas avanzados, con foco en software, sensores y conectividad.

Además, se demandarán perfiles emergentes como:

.-Especialistas en ciberseguridad aplicada al transporte, ante el crecimiento de flotas conectadas.
.-Gestores de plataformas logísticas inteligentes, para coordinar operaciones más digitalizadas.
.- Las empresas del sector deberán anticipar esta transición con formación en software logístico, conectividad, inteligencia artificial, análisis de datos y robótica, reforzando la cualificación del capital humano como palanca competitiva.

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Un despliegue condicionado por la regulación y la interoperabilidad

Aunque la tecnología progresa, uno de los principales retos para el camión autónomo es la falta de un marco regulatorio unificado que aborde aspectos clave como responsabilidad civil, seguridad e interoperabilidad, especialmente en el entorno europeo y transfronterizo. En este escenario, España está avanzando mediante pruebas y proyectos piloto, con iniciativas que permiten evaluar la viabilidad del transporte automatizado en condiciones reales, pero todavía dentro de entornos controlados y con un alcance limitado.

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Desde Proequity se destaca que el despliegue a mayor escala dependerá de que el marco normativo evolucione al mismo ritmo que el desarrollo tecnológico, permitiendo que el sector avance hacia modelos operativos más automatizados sin comprometer la seguridad ni la continuidad del servicio.

Proequity: anticipar el impacto humano y operativo de la automatización

Proequity desempeña un papel clave como consultora especializada en la gestión de operaciones y en la generación de proyectos inmobiliarios dentro del sector industrial y logístico. La firma trabaja junto a sus clientes para diseñar y adaptar plataformas logísticas preparadas para la digitalización, incorporando automatización y nuevos modelos operativos que permitan responder a las necesidades del transporte del futuro.

“El camión autónomo no es una realidad inmediata, pero sí una tendencia que marcará el futuro del sector”, afirma David Martínez, director general de Proequity. “La clave está en entender que su valor no será sustituir al conductor, sino contribuir a reforzar la eficiencia y ayudar a responder a un problema estructural como la falta de chóferes, especialmente cuando la regulación y la tecnología permitan su despliegue con garantías. El reto es preparar desde hoy a las empresas y al talento para esa transición”.

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