Desde el mes de septiembre la empresa perteneciente al Grupo ALSA ha procedido a intercambiar sus autocares en León, muchos de ellos ya con la preinstalación del sistema BusCyL realizada por otros procedentes de sus concesiones en Galicia, cuyos contratos exigen una flota con una antigüedad media de 10 años mientras que, en Castilla y León, con el sistema concesional prorrogado constantemente no existe límite de antigüedad más allá de los 16 años para transporte escolar.
Este cambio a supuesto que los “nuevos vehículos” presenten graves problemas como marchas que no entran, volantes que resbalan, vehículos sin climatización, asientos de conductor sin amortiguación, puertas que no cierran y una larga lista de defectos y carencias en seguridad.

A la ya habitual falta de conductores por las deficientes condiciones del sector, con el Convenio Colectivo actualmente vencido se le une la falta de mecánicos y personal de taller, lo que agrava aún más la situación, puesto que las incidencias señaladas por los conductores no son atendidas correctamente.


Por otra parte, varios de los vehículos que han llegado son de tipo cercanías, con tapicerías muy incómodas o poco maletero. “Hay servicios con mucha afluencia como León Ponferrada, en los que los viajeros acaban agotados por la incomodidad de los asientos, incluso tienen que llevar sus maletas encima de las piernas porque no caben en los maleteros”



Otra de las situaciones de las que se quejan los viajeros es que los autocares actuales son de color azul oscuro o negros y con logotipos del Transporte Público de Galicia, lo que les despista, especialmente a la gente mayor. “Muchas veces paras y no quieren subir, porque ellos están esperando otro bus y hay que explicarles que ese es el único que hay”.

Mientras el Grupo Alsa informa de la reciente incorporación de dos autobuses articulados para las líneas del Transporte Metropolitano de León donde sí se está invirtiendo en la renovación de los vehículos, la situación de la flota del transporte regional y escolar es bien distinta.
El BusCyL no acaba de llegar
Seis meses después de la puesta en marcha de la gratuidad del billete su implantación la flota (a excepción del Metropolitano) sigue sin tener el nuevo sistema en funcionamiento. “Seguimos trabajando con teléfonos móviles, cuando sube un viajero hay que leerle el QR con la aplicación de la Junta y también emitirle el billete en la máquina de la empresa.
Además, como las tarjetas físicas nunca han llegado los viajeros te aparecen con QR’s que la aplicación no lee correctamente y hay que meter la numeración a mano con el tiempo que eso conlleva. Realizamos el trabajo dos veces y muchas veces estamos cortando la circulación o parados en carreteras con mucho tráfico.”





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