Julia Swales.- El 28 de abril de 2025, poco después del mediodía, se interrumpió el suministro eléctrico en la Península Ibérica; en algunas zonas, el servicio tardó dieciséis horas en restablecerse. En las conclusiones finales de un informe presentado por Entso-e , la Red Europea de Operadores de Sistemas de Transmisión de Electricidad, se reveló que la interrupción se debió a la interacción de múltiples factores.
Entso-e ha emitido recomendaciones destinadas a prevenir un incidente similar, pero ahora es necesario centrarse en la mitigación de riesgos. Harry Palmer, gerente de evaluación de riesgos del TT Club, explicó a Ti que, específicamente en las redes logísticas, los cortes de energía se propagan rápidamente.
Si se trata de una terminal importante con equipos de alto voltaje, como grúas portacontenedores, estos se apagan de inmediato y volver a ponerlos en marcha no es fácil, incluso si el corte de energía dura solo una hora, ya que pueden existir múltiples fallas en toda la red.
Si no hay energía de respaldo para los camiones refrigerados, se produce un deterioro catastrófico de la carga. Es imposible gestionar el volumen de camiones si el sistema operativo de la terminal está caído, ya que no hay visibilidad de los camiones que llegan. Un corte de energía no tiene que durar mucho para crear problemas que no se resuelven durante días.
Pronto habrá aún más presión sobre las redes eléctricas, ya que se está incentivando la electrificación de los puertos. Además, la UE ha introducido una normativa que exige a los puertos proporcionar suministro eléctrico en tierra (OPS) para 2030. Esta medida permitirá que los buques se conecten a la red eléctrica local mientras estén atracados, reduciendo así las emisiones contaminantes.
Medidas de respaldo como aumentar el número de generadores, almacenar diésel en tanques y usar radios VHF son útiles. Pero si la red principal falla, ¿qué sentido tiene operar la planta? Los clientes de la cadena de suministro podrían no recibir sus productos, los conductores podrían no poder recoger la carga, y tal vez un cierre seguro sea la mejor opción. La resiliencia, la adaptabilidad y la comprensión de las posibles consecuencias son fundamentales.
En definitiva, los primeros diez minutos de un incidente son cruciales. Medidas prácticas como las evaluaciones de riesgos periódicas y los simulacros son vitales; por ejemplo, ¿qué ocurre si la terminal está operando con cinco grúas pórtico y se produce un apagón repentino?
Con sistemas de alta tensión, no se pueden encender y apagar sin más, por lo que los operadores deben simular cómo sería un apagón. Es evidente que, a medida que las redes logísticas dependen cada vez más de los sistemas digitales, todas las partes implicadas deben anticiparse a los cambios.
Autora: Julia Swales. Fuente: Ti Insight



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