El balance de 2025 confirma la transformación estructural del sector logístico. Más allá del aumento de volúmenes o la ampliación de instalaciones, el valor diferencial se ha trasladado a la capacidad de los operadores para adaptarse a entornos complejos, integrarse en la operativa del cliente y ofrecer trazabilidad y control en tiempo real.
En este contexto, Staci ha reforzado su posicionamiento como operador logístico integral con una operativa preparada para dar respuesta a sectores diversos como la cosmética, la automoción, el gran consumo o el retail.
La compañía ha intensificado su transformación digital con la mejora de sus sistemas de gestión de almacén (SGA/WMS) y el desarrollo de E-CATS Staci, una herramienta propia que centraliza la gestión de stock, pedidos y material promocional en un entorno único. Esta solución, diseñada para ofrecer trazabilidad en tiempo real y coordinación entre equipos, se ha convertido en un valor diferencial para clientes que operan en entornos con alta rotación y exigencia operativa.
Nuevo CEO en la compañía
En paralelo, a lo largo de 2025, la compañía ha consolidado su red logística en España — con más de 42.000 m² operativos entre Madrid y Barcelona— y ha demostrado una alta capacidad de adaptación a picos de demanda, campañas promocionales y lanzamientos multicanal, combinando control operativo, agilidad y escalabilidad.
El relevo en la dirección general de Staci en España ha sido otro de los movimientos relevantes del ejercicio. La incorporación de Tomás Antoranz como CEO, ha coincidido con una etapa clave de crecimiento, en la que la compañía ha reforzado su estructura nacional, optimizado su red de distribución y acelerado su transformación tecnológica.
Durante 2025, bajo su liderazgo, Staci ha impulsado mejoras operativas orientadas a la eficiencia, la trazabilidad y la flexibilidad en sectores de alta rotación. Estas acciones han respondido, en parte, al auge del e-commerce y a la necesidad de integrar modelos logísticos adaptados al canal directo al consumidor (D2C), un ámbito en el que la compañía ha rediseñado parte de su operativa.
“La logística ha dejado de ser una función de soporte para convertirse en un factor estratégico. Las empresas ya no solo buscan cumplir plazos, sino operar con visión, anticipación y capacidad de adaptación real”, señala Antoranz.
El balance anual confirma que las empresas logísticas que han apostado por la especialización sectorial, el uso intensivo de datos y la automatización han logrado mantenerse competitivas sin perder capacidad de adaptación. Con la vista puesta en 2026, el reto será integrar aún más la logística con las áreas de marketing, ventas y sostenibilidad, transformando cada flujo operativo en una ventaja real para el negocio.





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