En el mercado actual de camiones eléctricos, los fabricantes europeos están corriendo el grave riesgo de verse superados, tanto en precio como en entregas por sus rivales más directos los fabricantes chinos, a no ser que se den prisa en acelerar su desarrollo para poder reducir los costes, tal y como ha afirmado el director ejecutivo de la empresa contratista de estaciones de carga de vehículos eléctricos del Reino Unido Voltempo, Simon Smith.
En sus declaraciones el ejecutivo inglés, ha puesto sobreaviso a las marcas europeas de camiones, ya que aunque tienen un reputación muy sólida y fiable como marcas y desarrollos industriales, no dejan de ser cada día más vulnerables ante los fabricantes chinos, que ya están introduciendo sus camiones eléctricos en Europa a precios inferiores.
“En lo que los chinos han destacado en el ámbito de la electrificación es en la fabricación de vehículos de alta calidad que cumplen su función, y además son más económicos”, afirmó Simon Smith. “Eso ya ha ocurrido en la industria automotriz, y a menos que los fabricantes consolidados se pongan las pilas rápidamente, ocurrirá lo mismo con los camiones”.
Para el director ejecutivo de Voltempo, los fabricantes chinos ya no son una amenaza teórica. Sobre todo teniendo en cuenta que marcas como Yutong, que es el mayor fabricante de autobuses del mundo, ya no solo ha entrado en los mercados europeos con sus autobuses, con una presencia cada vez mayor, también ha conseguido llegar al mercado inglés con un camión eléctrico rígido de 7,5 toneladas que vende su distribuidor Pelican Engineering, mientra que otros fabricantes como Maxus también ofrecen a las empresas camiones eléctricos ligeros y de tamaño mediano enfocados a flotas de transporte urbano y regional.
Además los precios de estos camiones pequeños son muy competitivos frente a los de los fabricantes europeos, a lo que se suma la amplia oferta y facilidades de asistencia técnica como es el caso de Yutong, similar a la cualquier fabricante del viejo continente; con precios que están en un rango de entre 69.000 a 80.000 euros antes de las ayudas gubernamentales que reducen bastante el precio final; aportando además múltiples opciones a elegir de baterías y carrocerías.
Simon Smith también hizo alusión a los camiones eléctricos destinados al transporte de mercancías por carretera de peso máximo, fabricados en Europa, que aunque siguen teniendo precios elevados para las empresas de transporte, es previsible que bajen, pero «aunque siguen siendo muy altos. Esta brecha de precios se está cerrando muy lentamente, y les guste o no a las marcas europeas, los camiones chinos son mucho más baratos y ese es el verdadero peligro».
Los fabricantes chinos se benefician de la integración vertical, porque producen baterías entre ellos y operan dentro de cadenas de suministro optimizadas para la electrificación. Para Simon Smith, esto les permite fijar precios mucho más competitivos para los camiones, un modelo de producción que los fabricantes de equipos originales europeos tienen muchas dificultades para igualar, a la vez que siguen apoyando grandes carteras de camiones con motores diésel. Por lo que si la diferencia de precios se vuelve demasiado grande, las empresas terminarán lógicamente eligiendo la oferta más barata.
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