Los principales fabricantes de remolques han interpuesto un recurso ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) contra algunas de las disposiciones fundamentales del Reglamento (UE) 2024/1610.
Andreas Schmitz explica algunas de las soluciones alternativas a la descarbonización propuestas por Schmitz Cargobull.
Según Schmitz, utilizar la herramienta de cálculo del consumo energético del vehículo (VECTO) para realizar cálculos teóricos de CO2 en remolques es una forma errónea de avanzar en la descarbonización del sector del transporte. En su lugar, pide menos regulaciones y más margen para la innovación.
En el recurso presentado ante el TJUE por ocho fabricantes de remolques alemanes y austriacos, la atención no se centra en los objetivos de reducción de CO2 en sí, pues las empresas implicadas han declarado su compromiso con los objetivos climáticos de la UE. En cambio, sus críticas se dirigen a la metodología poco realista, siendo VECTO el principal ejemplo de ello.
«VECTO está reduciendo aún más la competitividad de las empresas europeas. En el caso de los remolques, VECTO implica que se espera que los fabricantes reduzcan el consumo teórico de CO2 de un remolque en un 10 %», afirma Schmitz.
Y este es el quid de la cuestión. Al fin y al cabo, salvo unidades auxiliares como las unidades de refrigeración de los semirremolques frigoríficos, los propios remolques prácticamente no producen emisiones. En definitiva, los remolques deberían ayudar a reducir las emisiones de carbono generadas por las cabezas tractoras diésel. «Está claro para todos que esto no tiene nada que ver con la realidad», añade Schmitz.
Por supuesto, también queremos reducir las emisiones de carbono. Pero debe haber un incentivo económico claro para hacerlo.
Entonces, ¿de qué otra manera podemos controlar el problema del CO2?
Un aspecto central propuesto por Schmitz es gravar las emisiones reales y mensurables que dañan el clima; esto llevaría automáticamente a las empresas a optar por la combinación ideal de vehículos por iniciativa propia. «El incentivo económico proviene de gravar el CO2. VECTO debe desaparecer. Necesitamos menos normas y más libertad», afirma Schmitz.
Como ejemplo, Schmitz menciona innovaciones como el EcoDuo, que, si recibe la aprobación europea, puede lograr un ahorro considerable de CO2. Otros ejemplos incluyen el aerodinámico EcoFLEX o las unidades de refrigeración eléctricas. «Para lograrlo, necesitamos desregulación, no regulación. También necesitamos más libertad y un sistema adecuado de incentivos basado en los precios del diésel», afirma Schmitz.
«Los fabricantes de remolques como nosotros llevamos mucho tiempo buscando formas de reducir las emisiones de CO2 para nuestros clientes y, como resultado, reducir el coste total de propiedad».
Para Schmitz, no cabe duda de que lograr la neutralidad climática en las operaciones de transporte tendrá un coste para todos los implicados. Sin embargo, cree que la vía más eficiente y asequible para alcanzar este objetivo sería gravar el CO2. En resumen, su conclusión es: «La regulación basada en el modelo VECTO solo encarecerá las cosas».



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