El Consejo Europeo ha adoptado ayer formalmente una modificación específica del Reglamento sobre las normas de emisiones de CO2 para vehículos pesados. Las nuevas reglas introducen un criterio de flexibilidad temporal para que los fabricantes puedan cumplir sus objetivos de reducción de las emisiones de CO2 para 2030. La enmienda no modifica los objetivos de reducción a largo plazo.
Esta modificación reconoce los retos estructurales a los que se enfrenta el sector, en especial el lento despliegue de la infraestructura pública de recarga en las autopistas. Facilita una transición fluida y constante hacia una movilidad sin emisiones, sin alterar los ambiciosos objetivos climáticos de la UE a largo plazo.
Cálculo revisado de los créditos de emisiones
La legislación vigente de la UE establece por primera vez los objetivos de reducción de las emisiones de CO2 para los vehículos pesados nuevos, incluidos camiones, autobuses y autocares (fijados en una reducción del 15 % desde 2025, del 43 % desde 2030 y hasta el 90 % en 2040).
Para demostrar el cumplimiento, los fabricantes de vehículos pesados pueden obtener créditos de emisiones si su flota obtiene mejores resultados que una «trayectoria de reducción» definida, que es una trayectoria lineal que conecta los objetivos entre períodos de cinco años.
Entre 2025 y 2029, los fabricantes ya pueden acumular créditos si sus emisiones se sitúan por debajo de sus propios objetivos anuales específicos de emisiones de CO2, en lugar de seguir una trayectoria de reducción lineal más estricta. Esta flexibilidad específica y temporal les permitiría generar más créditos de emisiones en los años anteriores a 2030 y, por tanto, facilitaría su cumplimiento a partir de ese año. La flexibilidad está pensada para incentivar el desarrollo temprano de vehículos pesados de emisión cero.
El mecanismo actualizado de cálculo de créditos se aplica específicamente a los camiones pesados (de más de 16 t) y a determinadas categorías de autobuses (de más de 7,5 t); no se aplica a los autobuses urbanos, ya que la implantación de autobuses de emisión cero ya está muy avanzada y depende menos de la infraestructura de autopistas de larga distancia.
«La movilidad limpia es el futuro de la UE, pero el camino a seguir no siempre es recto. Con esta oportuna y pragmática modificación, ofrecemos a los fabricantes de vehículos pesados y a los inversores la flexibilidad y previsibilidad que necesitan para llevar a cabo esta transición, mientras se implantan estaciones de recarga eléctrica en toda Europa», afirmó Maria Panayiotou, ministra de Agricultura, Desarrollo Rural y Medio Ambiente de la República de Chipre.
El Reglamento se publicará ahora en el Diario Oficial de la Unión Europea y entrará en vigor veinte días después. Las nuevas normas sobre el cálculo de los créditos de emisiones para vehículos pesados serán entonces directamente aplicables en todos los países de la UE.
La revisión de las normas sustanciales sobre emisiones de CO₂ para vehículos pesados está prevista para 2027.
Esta modificación específica es un componente clave del paquete de medidas relativas al sector del automóvil que la Comisión presentó el 16 de diciembre de 2025 para ayudar al sector en su transición hacia una movilidad limpia. El Consejo y el Parlamento Europeo acordaron rápidamente adoptar la propuesta de la Comisión sin más cambios, garantizando así la seguridad normativa para el sector del transporte.
Aunque los camiones, autobuses y autocares solo representan alrededor del 2 % de los vehículos en las carreteras de la UE, son responsables de más del 25 % de las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte por carretera.






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