El Sistema Europeo de Entrada/Salida (SEE) de la UE ha entrando en pleno funcionamiento en las fronteras exteriores de Schengen, lo que marca una nueva fase en su implementación.
Tras su implementación gradual desde octubre de 2025, el EES se está aplicando ahora de forma más generalizada en las fronteras exteriores. En la práctica, esto significa que los viajeros extracomunitarios de corta estancia y los conductores profesionales sin permiso de residencia ni visado de larga duración están sujetos a controles biométricos y de registro, sustituyendo el sellado del pasaporte por registros digitales de entrada y salida.
Sin embargo, la implementación sigue siendo desigual. Varios Estados miembros han indicado retrasos en el despliegue de todas las funcionalidades biométricas, lo que apunta a una aplicación escalonada y en constante evolución sobre el terreno.
La IRU ha estado supervisando de cerca la implementación y seguirá evaluando cómo se desarrolla en la práctica, prestando especial atención a cualquier retraso que surja en los pasos fronterizos o a las interrupciones operativas para los operadores.
La directora de incidencia política de la IRU en la UE, Raluca Marian, declaró: “Esta nueva fase de implementación representa una importante oportunidad para garantizar que el sistema funcione correctamente en la práctica. Ahora debemos centrarnos en una implementación fluida y coordinada que respalde tanto los objetivos de gestión fronteriza como la eficiencia de las operaciones de transporte. Con un enfoque pragmático, se pueden evitar las interrupciones. Cuando la capacidad de control y procesamiento es insuficiente, el sistema podría generar efectos colaterales, como tiempos de espera adicionales e impactos indirectos tanto para los nacionales de terceros países como para los viajeros de la UE. El objetivo debe ser garantizar que el sistema funcione de manera práctica y proporcionada para todas las partes interesadas.”
Para los operadores, especialmente en el transporte de pasajeros, el sistema introduce procedimientos adicionales en los pasos fronterizos. Dependiendo de la infraestructura existente, es posible que los conductores y pasajeros deban bajar del vehículo para completar el registro y los controles.
Por ejemplo, en el punto de control de pasajeros de la estación de autobuses de Dover, hay zonas separadas para los pasajeros que necesitan proporcionar datos biométricos y para aquellos que no.
Los operadores de transporte de pasajeros también deben verificar que los viajeros cumplan con las condiciones de entrada antes de la salida, lo que añade un paso operativo adicional antes del embarque. Estos requisitos pueden resultar especialmente difíciles para un sector compuesto mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas con capacidad administrativa limitada.
El nivel de preparación varía considerablemente entre los Estados miembros. Si bien algunos países ya han adquirido experiencia durante la fase de implementación, otros aún están adaptando su infraestructura y sus procedimientos, lo que convierte esta fase en una prueba clave de la capacidad de respuesta del sistema en condiciones operativas reales.
La IRU seguirá supervisando de cerca la implementación, recabando opiniones de los operadores y colaborando con las instituciones de la UE y las autoridades nacionales para garantizar que el EES se aplique de manera pragmática y operativamente viable.





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