Las autoridades de control europeas han comenzado a aplicar con mayor rigor las sanciones previstas para los vehículos que realizan transporte internacional sin disponer del tacógrafo inteligente de segunda generación (G2V2) homologado, tal y como exige la normativa comunitaria en vigor. Esta intensificación de los controles está teniendo ya un impacto directo en empresas y conductores que no han adaptado sus flotas a los nuevos requisitos técnicos, informa Froet.
En España, el incumplimiento de la obligación de equipar el tacógrafo inteligente G2V2 puede conllevar multas administrativas de hasta 2.001 euros, la inmovilización del vehículo y, en los casos más graves, la pérdida de honorabilidad de la empresa transportista, con las consecuencias administrativas que ello implica.
En otros países europeos las sanciones resultan aún más severas. En Italia, además de multas que oscilan entre 866 y 3.464 euros, se contempla la suspensión del permiso de conducción de entre 15 días y tres meses, así como sanciones adicionales al titular del vehículo y la obligación de regularizar el equipo en un plazo máximo de diez días. En Francia, circular sin el tacógrafo homologado puede acarrear multas de hasta 30.000 euros, la inmovilización del vehículo e incluso penas de hasta un año de prisión en los supuestos más graves.
La guía elaborada por VDO recoge también sanciones especialmente elevadas en países como Eslovaquia, donde las multas pueden alcanzar los 16.596 euros, o en Países Bajos, con sanciones administrativas de hasta 4.400 euros. En Alemania, la infracción está castigada con multas de 1.500 euros, mientras que en Austria las sanciones pueden llegar a los 5.000 euros.



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