Portugal instalará 12 radares de velocidad media en una iniciativa nacional de seguridad vial

El Gobierno portugués ha anunciado planes para instalar doce radares de velocidad media adicionales en las carreteras nacionales

El Gobierno portugués ha anunciado planes para instalar doce radares de velocidad media adicionales en las carreteras nacionales

El Gobierno portugués ha anunciado planes para instalar doce radares de velocidad media adicionales en las carreteras nacionales antes de que finalice el año, reforzando así su compromiso de reducir los accidentes de tráfico y mejorar el cumplimiento de las normas de circulación.

La iniciativa fue confirmada por el Secretario de Estado de Protección Civil, Rui Rocha, quien destacó que la Autoridad Nacional de Seguridad Vial (ANSR) está evaluando los nuevos puntos de control para garantizar que sirvan principalmente como herramientas preventivas. Según Rocha, el objetivo es fomentar una conducción más segura y asegurar que los automovilistas cumplan con las normas vigentes, reforzando así un enfoque integral de la seguridad vial.

Responsabilidad en las carreteras

El anuncio se realizó durante la firma del protocolo “ Visión Cero: Mayor Responsabilidad en las Carreteras de Portugal” en las instalaciones de Lusoponte, la empresa operadora de los puentes 25 de Abril y Vasco da Gama. En declaraciones a la prensa, Rocha destacó la intención del Gobierno de reducir la mortalidad vial a nivel nacional abordando los puntos críticos de la red vial portuguesa.

Recordó que un estudio reciente de la ANSR identificó varios puntos de alto riesgo donde el fortalecimiento de la vigilancia y las medidas preventivas podrían tener un impacto significativo en la reducción de accidentes.

El nuevo protocolo entre la ANSR y Lusoponte forma parte de la estrategia a largo plazo de Portugal para eliminar las muertes y lesiones graves en carretera. Sus objetivos se alinean con los principios de Visión Cero, que buscan alcanzar cero víctimas mortales y cero lesiones graves para 2050.

Entre los objetivos intermedios se incluye la reducción de las muertes y lesiones graves en al menos un 50 % para 2030 con respecto a los niveles de 2019, lo que supondría reducir las muertes en las carreteras portuguesas a no más de 313 al año. Estas metas reflejan un compromiso nacional para integrar la seguridad de las infraestructuras, la innovación tecnológica y el cambio de comportamiento en un esfuerzo coherente y sostenido.

Ubicaciones

Al ser consultado sobre la ubicación de las nuevas cámaras de control de velocidad media, Rocha señaló que la ANSR aún está evaluando las ubicaciones específicas. La autoridad está trabajando en la elaboración de mapas y el análisis de tramos críticos de la red vial nacional para garantizar que su despliegue se realice en las zonas con mayor potencial de reducción de riesgos. Destacó el logro de Lusoponte de cero víctimas mortales en su red vial para 2025 como prueba de que las intervenciones de seguridad bien diseñadas y gestionadas pueden ofrecer resultados tangibles.

Tecnología

Rocha también destacó el papel cada vez más importante de la inteligencia artificial en el futuro de la seguridad vial y la gestión del tráfico. Se están llevando a cabo conversaciones con los departamentos gubernamentales responsables de la digitalización para integrar tecnologías avanzadas que permitan una detección de incidentes más rápida, una monitorización más eficaz y una predicción de riesgos más precisa. Si bien reconoció la importancia de estas herramientas, Rocha recalcó que la tecnología por sí sola no puede prevenir los accidentes de tráfico. Una proporción significativa de las muertes en carretera sigue debiendo a conductas de conducción peligrosas, y abordar estas conductas sigue siendo una prioridad fundamental de la política nacional.

Riesgos

El Secretario de Estado subrayó que un tercio de las muertes en carretera en Portugal están relacionadas con el exceso de velocidad, lo que refuerza la necesidad de una gestión eficaz de la velocidad. Asimismo, advirtió sobre los peligros persistentes de conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas y con distracciones.

Una de cada cuatro muertes en accidentes de tráfico involucra a un conductor con un nivel de alcohol en sangre ilegal, mientras que el uso del teléfono móvil al volante aumenta drásticamente la probabilidad de una colisión. Estos riesgos conductuales demuestran que el cumplimiento de la normativa, la responsabilidad y la concienciación pública deben ir de la mano de la aplicación de la ley y las mejoras en la infraestructura para lograr un progreso significativo y duradero.

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