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title: "Tú sigue criticando a Ortega&#8230; Opinión"
description: "”España, el País donde Criticar al que dona es Deporte Nacional”"
url: https://www.diariodetransporte.com/general/tu-sigue-criticando-ortega-opinion/
date: 2024-11-05
modified: 2025-08-11
author: "José Antonio Ferreira Dapía"
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categories: ["General"]
tags: ["Amancio Ortega", "críticas", "DANA", "Donación", "Opinión y Debate", "Solidaridad"]
type: post
lang: es
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# Tú sigue criticando a Ortega&#8230; Opinión

 

!(https://www.diariodetransporte.com/wp-content/uploads/2025/08/2024110517563954593.jpg)*José Antonio Ferreira Dapía. Revolucionando el networking y la tecnología en movilidad y gestión de flotas en eventos como Tech4Fleet y Top Flotas*

Parece que en esta **tierra nuestra, **tan rica en historia y tan necesitada de progreso, se ha vuelto costumbre** criticar **al que hace el bien. Sí, hablamos de **Amancio Ortega**, el hombre que, tras haber donado una suma inicial de **4 millones de euros a Cruz Roja y Cáritas** por las devastadoras consecuencias de la DANA en Valencia, decide multiplicar su ayuda hasta los **100 millones **para apoyar a los damnificados. . Pero en vez de admiración, lo que recoge son toneladas de comentarios amargos de esos a los que podríamos llamar** ****«ingenieros de sofá», «repartidores de moral ajena»**** **o, más simple y directo, «indocumentados» de la talla de una nuez. Y no, no hablo de los que se informan, piensan, sopesan y analizan, sino de esa especie en auge de **«simple minds»** que arremeten sin pestañear contra todo aquel que no calce sus chanclas ideológicas.

En el país de las maravillas al revés, Ortega no puede donar porque, según estos,** «es multimillonario y debería hacer más»**, o «no debería donar porque su dinero **tiene** una supuesta mancha de codicia». Ahí tenemos el problema, tecnófilos: España sufre una epidemia aún más silenciosa y corrosiva que cualquier depresión atmosférica aislada. Hablamos de** la envidia endémica**, de esa que encoge corazones y agranda** bocas**, de esa que en vez de animar al logro, aplasta a todo el que se atreva a destacar.

¿Acaso Ortega tiene la culpa de haber amasado **su fortuna con años de esfuerzo** y, de paso, haber dado empleo a cientos de millas de personas en su vida? Parece que, en vez de una razón **para aplaudir**, eso le convierte en el villano perfecto para aquellos que, a la sombra de su teclado, desatan su rabia en forma de comentarios tan mal fundamentados como, bueno, **como sus ideas**. Y ahí nos encontramos, presenciando cómo el mismo país que aplaude a gritos cuando un corrupto evade condenas, escupe en el esfuerzo sincero de quien simplemente intenta ayudar.

Aquí, queridos lectores, lo trágico** no es Ortega ni su donación** —que podríamos catalogar como histórica—. No, lo realmente preocupante es la cultura de **hostilidad** hacia la generosidad, un fenómeno paradójico y casi ridículo que** solo florece en la ignorancia. **España es un país que crucificaría al mismísimo** Jesús de Nazaret**, y no por sus pecados, sino porque se atrevió a **hacer el bien sin pedir nada a cambio. **Los que aplaudieron su crucifixión entonces serían los mismos que hoy critican a Ortega.

A esos, señores, les falta algo fundamental:** sentido común **y, ya que estamos, sentido de la proporción. Ortega no tiene** ninguna obligación** de donar nada, ningún imperativo** moral **o legal que lo fuerce. Pero lo hace porque le da** la gana**, porque cree que es lo correcto y porque, en definitiva, cuando uno alcanza cierto éxito, a veces ve más allá de sus propios** intereses **y actúa por un bien común. Eso, en teoría, debería ser motivo de **respeto,** admiración, hasta de inspiración. Pero no, aquí hay que despojar el acto, buscar** las fallas** y exponer lo oscuro antes de siquiera reconocer el mérito.

¿Por qué? Porque en el fondo**, estos personajes «de salón»** lo que detestan no es que Ortega haya hecho, sino que puedan existir personas capaces de aportar su riqueza para ayudar a otros. Así de sencillo, y así de triste. Es como si el acto de dar destapara una herida **en su frágil ego**, grabándoles, sin que él lo pretenda, todo lo que nunca llegarán a hacer. Porque donar, en esta magnitud, requiere mucho** más que dinero**: requiere una visión, un propósito, algo que, evidentemente, algunos **no **llegarán a comprender jamás.

Y mientras tanto, esos mismos, **en su esquina digital**, seguirán criticando sin levantar un dedo para** ayudar. **Ni donarán un** euro**, ni construirán nada valioso, ni aportarán más que **ruido.** Pero eso sí, estarán ahí, siempre prestos a vociferar su** «indignación» **contra el bien ajeno. Este país necesita más Amancios y menos** «indignados de Internet»**, porque mientras los primeros construyen, los segundos solo destruyen.

**¡Vamos a intentar aprender algo!. **Quizás lo que realmente necesitamos no son menos Amancios donando, sino menos bocas que hablen sin saber. Porque el problema no es que Ortega haya hecho mucho o poco; el problema es **la incapacidad** de ciertos sectores para aceptar que alguien se atreva a hacer algo que ellos, con su mente pequeña y sus prejuicios grandes, jamás se atreverían ni a intentar.

**España **no necesita más gritos vacíos. Necesita hechos, **necesita valentía** y, sobre todo, necesita aprender a aplaudir a quien hace el bien. Quizás cuando lo entendamos, podamos construir un país donde hacer el bien no sea motivo de crítica,** sino de inspiración.**
