Opinión

El barco pirata del transporte español. "Camionero García". Opinión

No están las administraciones, ni tampoco se les espera, a pesar de las llamadas de toda índole que se están haciendo para empezar a acotar los problemas, los abusos y la desidia
Imagen de un conductor al volante. Foto de archivo
Imagen de un conductor al volante. Foto de archivo
El barco pirata del transporte español. "Camionero García". Opinión

No se entiende el problema actual del sector del transporte de mercancías por carretera en España sin la complicidad de las administraciones.  Complicidad por la falta de inspecciones y controles de todo tipo para hacer frente a los desmanes que ocurren en la actividad del transporte cada día. Su falta de interés, solo se entiende por la connivencia con los intereses empresariales para que nada cambie.

No están las administraciones, ni tampoco se les espera, a pesar de las llamadas de toda índole que se están haciendo para empezar a acotar los problemas, los abusos y la desidia existente en todos los escalones del sector. Y hoy me voy a centrar en los trabajadores, pero no en todos, sólo en los asalariados y dentro de estos, en los conductores de camiones, de la actividad dentro del sector. 

La inacción general por parte de los conductores, su despreocupación por lo que les afecta, su falta de interés por la formación, su complicidad con los abusos, su desconocimiento de los derechos que les asisten, etcétera, me lleva a una calificación de estos que ya he dicho en otros artículos, analfabetos funcionales necesarios. 

Analfabetos, no lo son, pero ejercen de ello ante la falta de curiosidad y conocimiento de la defensa de sus intereses y derechos. Funcionales, porque ejercen activamente cuando dicen que sus contratos, derechos y obligaciones los negocian personalmente con sus empleadores. Y necesarios, porque ejercen así para mantener un sistema que está llevando a un suicidio colectivo dentro del sector.

Y las empresas lo saben y las administraciones lo saben y por eso se permiten todo tipo de tropelías que violan todos los derechos de los trabajadores, como son el derecho al descanso, el derecho a la conciliación familiar, a un horario de trabajo que no ponga en riesgo la integridad personal y su salud laboral, derecho a tener unas enfermedades profesionales y una jubilación justa y bien remunerada, a una formación continua en horario laboral remunerada, etc.

Pero para que todo esto ocurra hay que dejar que el sector caiga tal y como lo conocemos ahora mismo. Es casi necesario que muchos conductores se descuelguen del sector, por ser dañinos para sí mismos y para sus compañeros, más que por las necesidades del sector. Muchos de ellos son un problema y para nada aportan soluciones de futuro, viven en el pasado, no han evolucionado y están condenados a desaparecer, porque entre otras cosas odian la formación, odian la colectividad y solo están, porque este sector es un refugio para incapaces de defenderse a sí mismos.

Pido perdón a esos pocos cientos que no están entre estos incapaces, pero hay que desenmascarar una situación real de cada día y que condena a todos los trabajadores del sector a una precariedad crónica irreparable.

Hoy el sector en España no se entiende sin la piratería y quizás haya que dejar caer al sector español del transporte para que ese lugar lo ocupe otro tipo de empresarios que entiendan que la rentabilidad de las empresas tiene que ser cumpliendo la legislación vigente y los derechos de los trabajadores y para ello la acción de las administraciones es necesaria.

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