Opinión

Jubilación anticipada o huelga. "Camionero García". Opinión

"Toca pues, a los trabajadores del sector del transporte reflexionar ante esta situación, porque no es algo que unos pocos puedan defender ante las patronales y las administraciones"
Foto de archivo
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Jubilación anticipada o huelga. "Camionero García". Opinión

Lo acontecido en Madrid el 7 de junio frente al Ministerio de Seguridad Social y Migraciones es el inicio de un camino sin retorno y que debe hacer reflexionar a todos los trabajadores del sector del transporte en general. De allí salió el compromiso por parte de las organizaciones sindicales de una convocatoria de huelga si no se conseguía llevar a buen puerto una jubilación anticipada por coeficientes reductores de los conductores profesionales.

Este llamamiento a una huelga no es cosa baladí, ni pretende poner al sector patas arriba, este llamamiento es la única solución que le queda a estos trabajadores para que se les tenga en cuenta respecto a su actividad, de  cómo y en qué condiciones la realizan. Condiciones que la gran mayoría de los sectores no sufre y que genera una peligrosidad en lo laboral que hace que esté en lo más alto de la accidentalidad laboral, con un alto coste de muertes año tras año y con una enfermedades laborales, no reconocidas pero que inciden mucho en el absentismo laboral, aquel que puede, porque una parte de estos trabajadores ni siquiera tienen asegurado poder asistir a una cita médica por esas condiciones de movilidad en el trabajo que hacen imposible compatibilizar la actividad y una vida saludable en el más amplio sentido de la frase.

Toca pues, a los trabajadores del sector del transporte reflexionar ante esta situación, porque no es algo que unos pocos puedan defender ante las patronales y las administraciones. No es posible que ante una situación como esta los trabajadores se excusen con explicaciones incomprensibles, no vale decir que a uno lo pilló de viaje, o que salió el domingo o que el patrón le obliga a trabajar, no. Ante una convocatoria como esta, se debe comunicar en tiempo y forma que en el día de la convocatoria de la huelga uno muestra su deseo de participar en la huelga y que por tanto no acudirá a trabajar amparándose en el derecho a huelga que marca la constitución española.

Hay que hacer llegar a los sindicatos, a todos, porque aquí no valen divisiones ni protagonismos, que es necesaria la buena organización de esta huelga si se realiza. Hay que olvidarse de la antipatía hacia los sindicatos, son ellos y solo ellos los que pueden llevar a cabo esta convocatoria y son ellos además los que se van a sentar a decirle a las patronales y a las administraciones que no hay marcha atrás y solo lo podrán hacer si sienten la presión de los miles y miles de trabajadores que componen el sector.

Se debe empezar desde ya con asambleas informativas, reuniones entre diferentes organizaciones para tener una estrategia común, comenzando por una estrategia de la información, con transparencia y claridad, porque hoy la negociación de esta reivindicación está muy alejada de lo que se pretende, porque esa cifra de los 60 años, hoy es más simbólica que otra cosa, pero no por ello esa cifra debe ser el objetivo.

No, no va a ser ya, será una negociación larga, pero es el inicio para comenzar a dignificar el trabajo del conductor profesional, sin diferenciar entre las múltiples actividades que en este sector coexisten. Ya se verán las herramientas a usar para definir cada cuestión.

Cuando uno se pregunta lo que se va a conseguir lo debe hacer teniendo en cuenta varías cuestiones.

El sector de la carretera sufre cada año una mortalidad por accidente laboral superior a la de cualquier otro sector, superando de medía los 150 conductores al año, ojo de media, a pesar del maquillaje que sufren las cifras. Hablamos de víctimas directas, a las que hay que sumar las indirectas, que son aquellos otros usuarios de la carretera.

Debemos poner sobre la mesa que no tienen unas enfermedades profesionales reconocidas, enfermedades que sí están ligadas a la actividad, lo son las enfermedades cardiovasculares, coronarias, musculoesqueléticas, ansiedad o depresión, que indican una gran morbilidad, todas ellas se dan por la propia actividad intrínseca del sector, con largas jornadas de trabajo continuadas, largos periodos de ausencia familiar, precarias condiciones de descanso y una alimentación muchas veces irregular en dieta y horarios. Todo ello un caldo de cultivo para estas enfermedades que acaban en cansancio y fatiga y en la carretera, la fatiga, mata.

El reconocimiento de una jubilación anticipada es un reconocimiento a la dignidad del sector, un sector masacrado, primeramente desde dentro de las propias empresas y después desde la sociedad que no entiende la labor del transportista y de sus trabajadores, sobre todo la de los conductores profesionales.

Es, porque así se debe entender el inicio de un cambio en las condiciones sociolaborales del sector, una reivindicación histórica, que va a ayudar a dignificar al sector y así atraer a nuevos y más jóvenes trabajadores, que verán, si esto se consigue un atractivo para desarrollar su vida laboral como conductor profesional.

Esta negociación va a tener un coste por parte de todos, las empresas tendrán que cotizar más, los trabajadores también tendrán que aportar, las administraciones buscar recursos y desarrollar una normativa más eficiente y no se va a conseguir sin la lucha y la presión de muchos, la disposición a escuchar de otros y el esfuerzo de todos.

Por eso si te llaman a la huelga no dudes en acudir, porque el futuro de un sector digno comienza aquí, infórmate, organízate, únete a otros para sacar adelante un proyecto que va más allá de tu único interés.

¡SÍ A LA HUELGA!

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