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Sin camioneros no hay actividad que se sostenga. "Camionero García". Opinión

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Sin camioneros no hay actividad que se sostenga. "Camionero García". Opinión

Se está demostrando en el sector de la automoción que sin camioneros no hay actividad que se sostenga, sobre todo en la parte de transporte y entrega de vehículos.

El problema en el  sector de los portacoches se puede trasladar rápidamente a cualquier otra actividad del transporte y ese es un problema al que nadie le está poniendo solución y esto demuestra la incapacidad por parte de las empresas transportistas, la ceguera de las empresas productoras y cargadores y la inútil labor por parte de la misma Administración.

No están saliendo los coches de las campas hacia los concesionarios por falta de camiones que los transporten y esto lleva a la entrega con retraso al cliente de sus vehículos. El comprador final que es siempre el pagano de la incapacidad y de la avaricia de las grandes empresas, multinacionales a las que solo les importan los beneficios de sus accionistas, pasándose por el forro la situación en que quedan el resto de personas que actúan en la cadena de suministro y lo que es peor, importandoles una mierda el cabreo de sus clientes finales.

A pesar de algunas mejoras conseguidas en las negociaciones por parte de los transportistas a sus cargadores, lo cierto es que no hay más camioneros para acaparar la demanda existente y eso deja a las claras que las condiciones de estos trabajadores siguen sin estar a la altura que se merecen.

Todos hemos visto un portacoches, es un conjunto de vehículos pensados para llevar la mayor cantidad de coches posible, donde la parte humana queda reducida a la mínima expresión, con una cabina que ofrece una habitabilidad que imposibilita una movilidad digna y que echa para atrás al más pintado.  Sí, ya lo sé. se puede también tener cabinas más grandes, pero ¿Cual es el porcentaje que hay de ellas y de quien son? Pues está claro, de autónomos o microempresas.

Al final el autónomo transportista sigue siendo el último empresario en la cadena de suministro, aquel que si quiere ganar confortabilidad tiene que perder ingresos y claro la cosa no está para perder, por tanto acaban pasando por el aro de las exigencias de los cargadores y tragan con lo que les ofrezcan y eso tiene un punto final. 

Demostrado queda la falta de camioneros en los portacoches. Muchos se han pasado a la carga general, que  va por el mismo camino y que en no mucho tiempo veremos como muchas mercancías se quedan en el suelo sin poderse transportar a tiempo y de ello no hay más responsables que los cargadores y las grandes operadoras de transporte.

No voy a referirme a que tienen que hacer las empresas para atraer trabajadores a estos puestos, porque ellas saben muy bien lo que han hecho para alejar del sector a los propios trabajadores en activo, las condiciones en que muchos conductores están y que también afecta a los autónomos que en su libertad de querer mejorar sus condiciones se ven arrastrados a una precariedad mayor.

Sea como sea existe una gran ola que arrastra a este sector hacia el rechazo por parte de su masa trabajadora y que en no mucho tiempo lo va a notar la sociedad en su conjunto.  Es una situación que nadie quiere ver y que el modelo necesita una transformación total, empezando por los salarios que son de miseria en una profesión de alto riesgo, siguiendo por los complementos, donde se unifica en un todo en uno, no para simplificar, sino para defraudar. de las horas extra ni hablamos, miles todas las semanas en global, sin cobrar ni cotizar. 

Del derecho al descanso y a la conciliación laboral, mejor callar, porque es un gremio que casi, casi tiene perdido este derecho y no nos quedemos solo en el descanso que marca el reglamento 561/2006, sino en el descanso digno al que todo trabajador tiene derecho, porque descansar en una cabina es dormir con un ojo abierto y el otro cerrado, por no hablar de la seguridad, la propia del vehículo y la externa en ruta.

No es de extrañar la alta siniestralidad que sufre el sector y hoy por hoy no merece la pena todo este sacrificio para la poca rentabilidad que da. Porque si comparamos los rendimientos salariales comparados con cualquier otro trabajador el camionero sale perdiendo, porque el precio de su hora trabajada se queda muy por debajo de cualquier otro trabajador, es una matemática sencilla. Así pues, no queda otra que ver cómo el sector se desangra ante la mirada cómplice de todos, unos por inacción y otros por su avaricia infinita.

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