Opinión

De la tragedia del taxi a la caída del camión. "El diván del transporte". Opinión

De la tragedia del taxi a la caída del camión. "El diván del transporte". Opinión
Manifestación de los taxistas en IFEMA
De la tragedia del taxi a la caída del camión. "El diván del transporte". Opinión

  Xavi Navarro, Director de Transporte News Radio www.transportenewsradio.com

Intrigas en la corte romana, despacho por despacho, representantes del sector del transporte de mercancías y viajeros por carretera con fuertes intereses, funcionarios del Estado deseosos de ascender en la escala jerárquica, políticos sin formación en el transporte, pero con puertas giratorias a la vuelta de la esquina.

Todos pululando durante las últimas dos décadas entre reunión y reunión, fiesta, cóctel, congreso, sarao... y los profesionales del sector ignorando o aparentando desconocimiento de que se había concretado una fecha para acabar con todos. El Comité Nacional del Transporte y la corte de Fomento los ha llevado a donde estamos hoy, a puertas de la desaparición de la profesión de taxista, de los repartidores y de los camioneros.

Tarjetas VTC y de transporte pesado para los amigotes

En un pasado reciente se gestó el mamoneo de las licencias, de las concesiones de tarjetas, en el seno del Ministerio de Fomento. Ya fueran las tarjetas de transporte público de mercancías o las pérfidas autorizaciones VTC. Todo cocinado desde los despachos de Fomento y en confabulación con las grandes organizaciones empresariales del transporte y las multinacionales de la mal llamada "economía colaborativa". ¿Por qué sino casi nadie estaba al tanto de que las licencias VTC se podían adquirir por tan sólo 39 euros en trámites administrativos muy simples y que luego su valor en el mercado podría subir hasta los 60.000 euros? ¿No es esto especulación? Primero el PSOE abrió la caja de los truenos y luego ya se encargó el PP de arropar, proteger y blindar los negocios que nacieron de dicha maquinación.

Con el transporte pesado de mercancías otra de lo mismo, de mano de este gran regulador, Fomento, llegó el caos actual. Se configuraron fórmulas de concesión de tarjetas de transporte público de mercancías en condiciones tales que generaron un mercado negro donde la única manera de obtener autorizaciones de transporte era pagando precios que rondaron los 30.000 euros, ahora que se abre la posibilidad de obtener estas, por unidades, directamente y sin costo alguno el batacazo de los "tarjeteros" será sonado. Y es que ya estaba estudiado, fueron preparando el terreno para quitarse de en medio al pequeño autónomo con requisitos económicos como el de disponer inicialmente de un mínimo de tres vehículos de transporte para acceder al sector. Ese requisito ha sido recientemente eliminado por el TJUE, aunque ha supuesto ya la desaparición de muchísimos pequeños transportistas autónomos, o como le gusta decir a la gran patronal, ha servido para "desatomizar" al sector. Aunque la historia aún no ha concluido, ahora queda ver qué pasa con la antigüedad de los vehículos.

La lucha del taxi es también tu lucha, amigo transportista

El sector encuentra ciertas garantías en su regulación con las que puede planificar su futuro. Una vez puesta en tela de juicio la regulación pasa a ser papel mojado y con ello las garantías de que su negocio prospere. Cuando el transportista ve las barbas de su vecino taxista cortar debería poner las suyas a remojar. Una mala regulación, con evidentes lagunas, cortoplacista, llena de interrogantes y que fracciona a los profesionales del sector aplicando distintas condiciones para evitar su unidad la convierte en esos árboles que impiden ver el bosque a los taxistas y camioneros. Sin embargo, el problema es común, los que lo originaron son los mismos y quienes se benefician de ello son los mismos rivales comerciales.

La desprofesionalización de los transportistas es el mal que ya se avecina, primero fueron los conductores de ligeros (vehículos de menos de 3.500 Kg de MMA y de menos de 9 plazas). Los conductores de VTC tampoco pasan por una capacitación de la Administración. Luego tocará a los taxistas reduciendo o eliminando las exigencias actuales para la obtención de la cartilla que les permite ejercer su profesión. Los camioneros, habida cuenta la carestía de ellos (no es un oficio apetecible, no hay vocaciones), son los siguientes ¿Y quién puede detener este despropósito? El sector unido, camioneros y taxistas. O se arregla a favor de estos profesionales o se para el país. Y no queda otra alternativa.

Porque el taxi no es el único afectado

El mantenimiento del estado del bienestar es fundamental para el ciudadano. Este es propietario de lo público y por tanto recibe de sus impuestos mejoras sociales y estabilidad. Este estado del bienestar está en peligro y la enseña, la bandera que lo defiende, está en manos del taxi. Si ellos fracasan todos los puestos de trabajo y la protección de los derechos laborales irá directamente al cubo de basura. Ya están los capitalistas frotándose las manos con ese panorama. Los VTC no son taxis, aunque quieran serlo.

Las aplicaciones disruptivas quieren que pases de ser un trabajador con derechos a un "colaborador", un "asociado. Un falso autónomo, al fin y al cabo. Y de este hecho deben tomar buena nota los camioneros que aún no han sido capaces de ver asomar las orejas al lobo. La mayoría de los consumidores son trabajadores que no aprecian lo que está ocurriendo delante de sus narices: Intromisión, competencia desleal y pasividad absoluta de las autoridades a los atropellos de Glovo, Deliveroo, Free Tours, Airbnb, Uber, Amazon...

Ya es hora de ver camioneros en las manifestaciones de taxistas, de ver trabajadores de ambos colectivos en la lucha, codo con codo, de ver a sus representantes firmando acuerdos que les protejan de la muerte del transporte y de la desaparición de estos oficios. Cada minuto de indecisión cuenta.

Foto: Archivo Diario de Transporte