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title: "El efecto Kalimero. Opinión"
description: "¿Te acuerdas de Kalimero? Ese pollito de dibujos animados con la mitad del cascarón aún encasquetado en la cabeza, que iba por el mundo lamentándose con su vocecita de pena: “¡Es una injusticia, es una injusticia!”"
url: https://www.diariodetransporte.com/opinion/efecto-kalimero-opinion/
date: 2025-07-29
modified: 2025-09-10
author: "José Antonio Ferreira Dapía"
image: https://www.diariodetransporte.com/wp-content/uploads/2025/09/2025072821031082839.jpg
categories: ["Opinión"]
tags: ["Empleados", "Injusticia", "Kalimero", "Opinión y Debate", "Queja"]
type: post
lang: es
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# El efecto Kalimero. Opinión

¡Ey Tecnófilos! ¿Qué está pasando por ahí?

Hay personas que tienen doctorado** en compadecerse a sí mismas**. No importa si es lunes, viernes o fiesta de guardar: siempre están mal. Y lo más curioso es que **quieren que lo sepas.**

**¿Te acuerdas de Kalimero?** Ese pollito de dibujos animados con la mitad del cascarón **aún encasquetado en la cabeza,** que iba por el mundo lamentándose con su vocecita de pena: **“¡Es una injusticia, es una injusticia!”**. Pues bien, el “efecto Kalimero” ha dejado de ser un recuerdo de infancia para convertirse en una actitud viral. Y lo peor: muy contagiosa.

> Porque Kalimero hoy está vivo. Se te aparece en la cola del súper, en la máquina del café de la oficina o en la comida familiar. Y siempre con el mismo repertorio: — No dormí nada. — Estoy fatal del lumbago. — Uf, qué calor tan insoportable. — El vecino otra vez con la tele a tope. — La pastilla no me hizo nada. — El médico no me entiende.

Y así, día tras día, te regalan su parte médico-emocional** como quien reparte caramelos en carnaval**. Pero lo curioso es que si alguna vez sí les va bien… ¡no te lo cuentan! El Kalimero no celebra. Solo sobrevive. Solo se queja. **Es un mártir en prácticas.**

Ahora bien…** llevémoslo al terreno de la empresa**. Aquí el “efecto Kalimero” muta en una versión todavía más tóxica: el trabajador-lamento.

Ese que nunca termina de entender nada (porque no quiere). **Que siempre necesita que se lo repitas. **Que pregunta cinco veces lo que ya está escrito en un correo que nunca leyó. Que sufre, que está saturado, que **“nadie le explicó bien**”, que “así no se puede trabajar”.

Y claro, cuando algo sale mal: — **“A mí nadie me avisó” —** “Eso lo tendría que haber hecho otro” —** “Es que con esta empresa ya se sabe”**

¿Responsabilidad? Cero. **¿Autocrítica? Menos. ¿Soluciones? Ni las huelen.** La culpa siempre es de otro: del cliente, del jefe, del mercado, del tiempo, del horóscopo.

> Son personas que creen que rendir poco y quejarse mucho es una forma válida de estar en el mundo. Que ven la exigencia como agresión. Que confunden empatía con aguantarles la murga cada día. Y que, sobre todo, viven instalados en la injusticia universal… la suya, claro.

**El problema es que los Kalimeros**, si no se detectan y se aíslan** (simbólicamente hablando),** acaban bajando la energía del equipo, intoxicando el ambiente y boicoteando cualquier intento de mejora. Porque un** Kalimero necesita que todo esté mal** para justificar su rol de víctima. Si todo va bien, se queda sin guion.

Así que, ya sabes. **Si tienes uno cerca, no te contagies.** Escúchale si quieres, pero no le compres el drama.

Porque la vida —y el trabajo—** son para quienes se arremangan**, no para los que reparten excusas como si fueran octavillas de un mitin.

¡Se me tecnologizan!
