Según la primera acepción del diccionario de la lengua española: «dícese de una persona que carece de libertad por estar bajo el dominio de otra», en este caso de un sector, el sector del transporte, donde la patronal con la complicidad y bendición de Papá Estado, marionetas estos del sistema capitalista, fomentan la esclavitud entre los trabajadores sin importarles ni la calidad de vida, ni la conciliación laboral y familiar y mucho menos el sustento económico que perciben los obreros del transporte en el siglo XXI.
Tomemos como ejemplo cualquier obrero del transporte de Asturias al que cualquiera le puede poner cara y nombre. En Asturias un obrero del transporte haciendo ruta nacional percibe 12 pagas anuales de una media de 2.000 euros.
Ahora bien, entre otros conceptos ahí van incluidas y prorrateadas las tres pagas extraordinarias que serían un total de 4101 euros que vienen siendo 341 euros a descontar del salario a percibir, quedarían 1656 euros de los cuales, descontando 1367 euros de salario base, quedarían 292 euros.
Sin hacer mucha sangre, que hay para hacerla, quedarían 292 euros para satisfacer las dietas de mas de 22 días laborales fuera de casa, así como los festivos trabajados y horas extraordinarias hechas.
No me atrevo a decir cuantos días comeríamos con las dietas incluidas en esos 292 euros a sabiendas de que la dieta diaria a percibir fuera del centro de trabajo haciendo ruta nacional pasa algo de los 58 euros. Del coste al que le sale a la patronal las horas extra mejor ni hablar por vergüenza de ello, por vergüenza.
Hay quien dice y se engaña a si mismo bajo la guionizada excusa del «es lo que hay ¿Qué quieres?», hay quien te dice utilizando coactivamente otra guionizada frase como es»si quieres lo tomas y si no lo dejas, que tengo 50 esperando, y si no aparco los camiones». A quienes de verdad nos gusta esta profesión y amamos este oficio nos duele tanto la sumisión del primero como la coacción del segundo.
Por eso creemos y pensando en el bienestar laboral, económico y una necesaria y adecuada conciliación familiar y laboral, que el obrero en el sector del transporte debe gritar ¡¡Basta ya!!, debe hacerse fuerte inspirándose en luchas obreras, como por ejemplo la huelga de la Canadiense en 1919 donde se logró la implantación por ley de la jornada laboral de 8 horas con 44 días de huelga general.
Corren tiempos difíciles donde la falta de dignidad obrera reprime al mismo en la lucha por sus derechos laborales, alguna voz patronal se atreve a decir «que mas quisiera yo que pagarte 3.000 euros que es lo que mereces», yo no quiero que se me pague 3.000 euros porque si, porque así se pacta en oficinas sindicalistas afines, porque entre otras cosas igual no los merezco; lo único que quiero y lucho es que se me pague lo que se me reconoce en el convenio laboral firmado por los agentes sociales mayoritarios y la patronal y reconocido por el Estado que no es ni mas ni menos que lo que por ley marca el convenio laboral 2019-2023.
De momento sería un punto de inicio inteligente por parte de la patronal e inteligible por el obrero del sector para iniciar la adecuada andadura hacia la dignidad necesaria en un sector imprescindible y esencial en el dia a dia.
Por eso debemos recuperar esa unión obrera que tantos derechos proporcionó al obrero, por eso es necesario iniciar una lucha sin cuartel mientras un solo obrero se sienta oprimido y coaccionado por ciertas oligarquías y patronales, para ello debemos volver a la lucha desde el sindicalismo independiente de poderes fácticos por no depender de limosnas en formas de subvenciones estatales y patronales, debemos alejarnos de la mala praxis de sindicatos mayoritarios volviendo a un #sindicalismoasambleario donde sea la asamblea quien represente al trabajador en su lucha.
Por eso el transporte se defiende con olor a gasoil en las manos, por eso es el obrero quien lucha y defiende sus derechos.
Autorizado por el autor Jose Vicente Busta Cofiño, para su publicación en Diario de Transporte.
Foto de archivo



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