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title: "La movilidad colectiva en tiempos de la Covid-19 y más allá"
description: "Autores: José A. Herce y José Manuel Vassallo. Miembros del Think Tank Movilidad.En plena lucha (a medias) contra el calentamiento global, la congestión en las ciudades y en las carreteras de todo..."
url: https://www.diariodetransporte.com/opinion/la-movilidad-colectiva-tiempos-la-covid-19-y-mas-alla/
date: 2020-06-15
modified: 2025-08-12
author: "Redacción de DiariodeTransporte.com"
image: https://www.diariodetransporte.com/wp-content/uploads/2025/08/MOVILIDAD-COLECTIVA-TIEMPOS-COVID-19.jpg
categories: ["Opinión"]
tags: ["Comunicados de Prensa", "Especiales", "Ferrocarril", "física", "General", "individual y colectiva", "la Covid-19", "los nuevos buses", "movilidad sobre ruedas", "Nacional", "Opinión y Debate", "Otros Transportes", "privada y pública", "Sociedad", "Taxi", "Transporte aéreo", "transporte colectivo", "transporte colectivo de viajeros", "Transporte público.", "urbano e interurbano"]
type: post
lang: es
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# La movilidad colectiva en tiempos de la Covid-19 y más allá

Autores:** José A. Herce y José Manuel Vassallo. Miembros del Think Tank Movilidad.**

En plena lucha** (a medias) contra el calentamiento global, la congestión en las ciudades y en las carreteras de todo nivel, **contra las muertes anticipadas por la mala calidad del aire o por la carestía de cada km/persona propulsado por combustible fósil…** llega el 14 de marzo y se para todo.**

La movilidad sobre **ruedas, física, individual y colectiva, privada y pública se detiene bruscamente y la conectividad en la red lo inunda todo**. La desescalada está recuperando la movilidad progresivamente, sobre todo la movilidad peatonal y el vehículo privado.** Al transporte colectivo le está costando más, en gran medida por el miedo,** comprensible, a utilizarlo masivamente.

**Desde ese momento, solo los verdaderos líderes (nadie estaba preparado para esto)** diagnostican acertadamente la situación y anticipan sus consecuencias y alguna solución. Los demás** (oportunistas, embusteros y pecadores, como somos todos los demás),** arrimamos el ascua semi-extinta, de nuestros pobres recursos, a nuestra menguante sardina. Extinta, pobres, menguante… en fin que** la Covid-19 nos ha pillado sin los deberes hechos y cayéndosenos los rulos de los pelos.** Pero tenemos la astucia suficiente como para defender ladinamente nuestros intereses.

No solo se para todo, sino que se mueven quienes no deben, complicando adicionalmente las cosas. **Paseabas por cualquier barrio madrileño (supongo que en muchas otras ciudades también), el viernes 13 de marzo por la tarde o, de buena mañana,** el sábado 14, cuando ya estaba en las ondas la declaración del Estado de Alarma y todo era llenar **el 4×4 de maletas,** niños y hasta esquís para salir como fuese de la ciudad.

**Ahora resulta que la movilidad de la Covid-19 se llama “vehículo de uso particular»» y, de ser posible,** con un solo pasajero por vehículo, es decir: el conductor, al menos hasta que lleguen los vehículos autónomos. Este modelo de movilidad nos aleja más aún de los objetivos de eficiencia, reducción de la contaminación atmosférica y lucha contra el cambio climático.

Queremos ser cuidadosos, porque nada tenemos contra la movilidad a voluntad a bordo de un vehículo particular** (aquello de “el vehículo particular libera»»)**. Creemos en el respeto a la libertad personal, compatible con que el Estado regule en favor del interés general, imponiendo cargas a los que generan costes medioambientales y de congestión a la sociedad por sus decisiones individuales **(el que contamina o congestiona paga).**

Aunque como defensores de una movilidad racional, asequible, **no divisiva sino inclusiva, universal y colectiva, creemos que lo que antes de la covid-19 era importante (vid supra)** seguirá siéndolo en adelante: la calidad de vida, las ciudades amables al caminante, la lucha contra el calentamiento global. No sabemos todavía en qué medida el descuido en estos tres ámbitos puede haber contribuido a la emergencia de esta gravísima pandemia. Pero por si acaso.

**En suma, seguimos defendiendo la necesidad de impulsar una movilidad colectiva avanzada**. Solo que ahora creemos también que la primera obligación de este sector, dentro de un estricto y proactivo cumplimiento de las normas dictadas para evitar los contagios, mientras sea necesario, es la “reinvención»» de este tipo de movilidad.

**El transporte público del futuro está obligado a ir mucho más allá de la mera gestión de activos de propiedad municipal.** En el futuro debe centrarse en prestar mejores servicios **(desde el punto de vista de la sostenibilidad económica, social y medioambiental)** a todos y cada uno, no exclusivamente a través de empresas públicas. Ello implica que las autoridades promuevan una mayor integración de las diferentes alternativas de movilidad, sean públicas o privadas; colectivas o personales; faciliten soluciones tecnológicas que den información a los usuarios para que tomen las decisiones correctas y creen los incentivos adecuados a una movilidad más eficiente, racional y sostenible.

No hay manera **de saber cómo van a ser las condiciones de la movilidad colectiva en los próximos meses o años.** Dependerá en gran medida de cómo evolucione la pandemia y de si se encuentra una vacuna con garantías. Pero sí podemos empezar a imaginar un futuro en el que, si los hogares, trabajadores y empresas de toda condición hubiesen de vivir entre medidas de confinamiento “relativas y recurrentes»» tendríamos que cambiar radicalmente nuestros hábitos de movilidad, entre muchos otros estilos de vida. **No hay nada de heroico en ello**. Estamos habituados a **ver películas de ciencia-ficción en las que la gente vive multitud de situaciones cotidianas embutida en EPIs ergonómicos y hasta de cierto gusto estético.** Somos animales de costumbres.

Por ahora,** cuando el sector del transporte colectivo de viajeros (urbano e interurbano) vive terribles momentos de zozobra y confusión**, lo mejor es sentarse a imaginar ese futuro, diagnosticar la situación del sector, los operadores, los viajeros, la regulación. Incidir en la “reconversión»» que viene, eliminar grasa y hacer músculo**, imaginar los nuevos buses en los que todos los viajeros, las familias o personas convivientes, puedan viajar seguros y “distanciados»».** Coches en los que el diseño (mera carrocería, aunque va a costar) ayude y estimule al cumplimiento de las ineludibles normas sanitarias.

Será una intensa transformación, una revolución seguramente. **En la que los líderes del sector deberán demostrar que lo son.** Con la ayuda de las administraciones (**mejores regulaciones más que préstamos blandos u otras ayudas financieras, que también**) y, especialmente, la comprensión de los viajeros. Pero con una regla definitiva: la satisfacción integral de cliente y la sociedad en **una alianza de ganadores**.

Foto: Archivo

 

 
