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title: "La Orden Melasudista: la hermandad que nació de una comida y un propósito. Opinión"
description: "La Orden Melasudista no nació en un despacho ni se firmó ante notario. Nació de una idea compartida"
url: https://www.diariodetransporte.com/opinion/la-orden-melasudista-la-hermandad-que-nacio-de-una-comida-y-un-proposito-opinion/
date: 2025-12-14
modified: 2026-02-05
author: "José Antonio Ferreira Dapía"
image: https://www.diariodetransporte.com/wp-content/uploads/2025/12/ORDENMELASUDISTA.jpg
categories: ["Opinión"]
tags: ["comidas", "José Antonio Ferreira Dapía", "Opinión y Debate", "Orden Melasudista", "sociedades"]
type: post
lang: es
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# La Orden Melasudista: la hermandad que nació de una comida y un propósito. Opinión

**¡Ey Tecnófilos! ¿Qué está pasando por ahí?**

No fue una cena, ni un evento social más. Fue una comida entre iguales.** El 24 de octubre de 2025, en el Asador Coto Real de Rábade (Lugo),** celebramos la primera Ceremonia de Investidura de la Orden Melasudista, un acto que, más que un encuentro, fue una declaración de principios. Entre copas de vino y carne asada, once hombres **—empresarios, directivos y profesionales liberales**— sellamos nuestra pertenencia a una nueva hermandad que no se mide por títulos ni cargos, sino por valores: afouteza, lealtad y memoles.

**La Orden Melasudista** no nació en un despacho ni se firmó ante notario. **Nació de una idea compartida:** la de reconocer y agrupar a quienes seguimos en pie, a pesar del cansancio, las trabas y la mediocracia que parece haberse instalado en demasiados rincones de la sociedad. Porque **el melasudismo no es una pose** ni una moda: es un antídoto contra la rendición.

Tuve el honor de ser investido como **Gran Maestre de la Orden. A mi lado, Ramón Santiago,** productor audiovisual, asumió el papel de Segundo de la Orden, símbolo del equilibrio entre la acción y la visión. Nos acompañaron nueve caballeros fundadores que representan el mosaico real del tejido productivo de este país: **abogados, ingenieros, emprendedores, comunicadores y empresarios del sector TIC y hostelero**. En conjunto, reflejamos lo que realmente sostiene una nación: el trabajo bien hecho, el esfuerzo constante y la convicción de que el mérito debe volver a tener valor.

Cada uno de los once caballeros **recibió su camiseta melasudista** —pieza simbólica de pertenencia— y un número vitalicio que conservará para siempre. Ese número no es un adorno; es su identidad dentro de la hermandad. El uno no se repite. El dos tampoco. Cada cifra es una huella, una historia y un compromiso.

La comida transcurrió entre risas, reflexiones y una liturgia sencilla, pero con alma.** El menú, sencillo pero honesto,** fue el reflejo del espíritu de la Orden: auténtico, sin artificios. Croquetas caseras, mollejas doradas, mejillones al vapor, cuartos de lechazo asado y cochinillo crujiente como plato central. Pan, ensalada y buena cerveza para empezar, regados con botellas de Petirrojo y Muga,** que acompañaron nuestras conversaciones sobre esfuerzo, propósito y dignidad**. De postre, torrijas, milhojas, tarta de queso y helado, seguidos de café, tejas de cortesía y un brindis con Pedro Ximénez y licores varios. Todo cerrado con una sonrisa colectiva, y una cifra redonda: 872 euros pagados al contado, como símbolo de que la Orden no debe nada a nadie.

**Porque en el melasudismo, como en la vida, se paga lo que se consume y se honra lo que se promete.**

Y en medio de aquella sobremesa cargada de sentido,** hablamos de afouteza.** Esa palabra gallega que no tiene traducción exacta, pero que contiene toda una filosofía: coraje sereno ante la adversidad, valentía sin estridencias, **determinación incluso cuando el miedo está presente**. La afouteza es la piedra angular del melasudista. Es el temple del que se levanta una vez más cuando todo parece perdido.

Y fue entonces cuando me puse en pie, levanté la voz y** pronuncié el Juramento Iniciático Melasudista**, que todos los presentes repitieron, frase a frase, con la solemnidad de quien se promete a sí mismo no rendirse jamás:

**Pronunciamiento Iniciático de la Orden Melasudista**

“Juro por mi palabra, que es mi contrato, mantenerme firme aunque sople el viento en contra. **No pediré permiso para ser libre**, ni perdón por ser valiente. Trabajaré con decencia, hablaré con verdad, y actuaré con lealtad, aunque nadie mire. No envidiaré al mediocre ni temeré al poderoso. Porque sé quién soy, y porque sé que, al final, solo queda quien cumple lo que promete.

Ser melasudista es creer en la libertad individual frente al pensamiento único.** Es defender la meritocracia cuando la sociedad la ridiculiza.** Es honrar la palabra dada y valorar la lealtad por encima del interés. Es aceptar la imperfección sin rendirse ante ella. Es, en definitiva, vivir sin miedo al qué dirán, porque el melasudista no necesita aprobación: necesita propósito.

Cada investidura será única. **Cada promoción llevará su número y su sello**. Y cada caballero —sea empresario, directivo o profesional liberal— sabrá que pertenece a algo diferente: una comunidad de personas que no compiten entre sí, sino que se reconocen.

Y así, en una comida gallega sin pompa, pero con alma, nació la Orden **Melasudista: una hermandad libre de egos y llena de convicciones.** Un refugio para quienes creemos que el coraje y la decencia siguen siendo valores de futuro.

Pronto habrá nuevas promociones. Pero los once primeros **—los que nos sentamos aquel día en Rábade**— quedaremos para siempre en la historia como los fundadores de un movimiento que no se puede explicar del todo… solo se puede vivir.

**¡Se me tecnologizan!**

(https://www.diariodetransporte.com/opinion/autor/jose-antonio-ferreira-dapia/)
