Últimamente las redes sociales se han convertido en «el muro de las lamentaciones», en las que los conductores profesionales sueltan sus penas, con constantes quejas en las que afirman que son esclavos de las empresas, que les obligan a jornadas de 15 horas de disponibilidad, con sueldos que rozan la miseria y sin que se respeten sus derechos.
No dejan de sorprender estas quejas, cuando no dejamos de hacernos eco de la escasez de conductores profesionales, con muchos problemas por parte de las empresas para completar sus plantillas e incesantes ofertas de empleo buscando camioneros, con lo fácil y sencillo que es mandar a tomar vientos a los empresarios que tratan mal a sus conductores y buscar empleo en aquellas empresas que ofrecen mejores condiciones laborales y personales.
Quizá todo se deba a que siempre ha sido una profesión de constantes quejas, sin capacidad para hacerse valer como verdaderos profesionales para conseguir una considerable mejora en salarios y modos de trabajo, parece que estamos hablando de alguien que acepta el maltrato como si de masoquistas se tratara, porque, de lo contrario no se entienden tantos lamentos.
Vive la profesión de conductor profesional una situación muy particular que no se había dado ante. Todos saben, conductores y empresarios, que cuando se jubilen todos los camioneros de la generación conocida como «baby boom», que ahora rondan las edades superiores a los 57 años, el transporte tendrá que hacer frente a un grave problema, porque no hay relevo generacional y las nuevas generaciones no están por la labor de subirse a los camiones.
Por lo que la única solución que les queda a los empresarios es tratar de atraer a los nuevos conductores con condiciones laborales atractivas, unas condiciones que tienen que estar compuestas, no solo de salarios atractivos, tendrán que estar acompañadas por el cumplimiento íntegro de los convenios, una conciliación familiar adecuada y un trato laboral digno, porque de lo contrario tendrán que parar sus camiones.
Pero que los conductores actuales estén deseando dejar la profesión o jubilarse lo antes posible, es un verdadero y grave problema para el transporte de mercancías por carretera. Ahora solo falta por ver si se hace realidad la legislación que reconozca la aplicación de los coeficientes reductores que permitan a esa generación «baby boom» jubilarse antes de los 67 años.
Cuando uno habla con empresarios o les escucha en sus congresos, ellos reconoce que la escasez de conductores profesionales es un grave problema, aportando como soluciones el pago de salarios justos y el cumplimiento de los convenios colectivos, pero si escucha hablar a pequeños empresarios, estos alegan tonterías carentes de sentido como que «la juventud no quiere trabajar», pero no reconocen que muchos de esos pequeños empresarios son los que no pagan salarios justos, disfrazan como dietas dineros que deberían pagar legalmente, potenciando que los conductores hagan más kilómetros para alcanzar un sueldo decente, cuando es ilegal y tratando muchos de ellos mal a sus conductores.
Por otra parte, cuando uno habla con los representantes sindicales, estos reconocen que el transporte de mercancías por carretera en España tiene muy poca afiliación sindical, lejos de los niveles que si tienen sus compañeros del transporte de viajeros por carretera, llegando en muchas ocasiones a plantearse seriamente si interesa o no convocar movilizaciones o huelgas, por las constantes dudas de que haya un bajo seguimiento, como ya ha ocurrido en otras convocatorias de huelgas que dejaron a los sindicatos en muy mal lugar.
Con una situación como la actual, resulta muy interesante ver como se van a desarrollar los próximos años, en una profesión como la de los conductores profesionales a los que les falta lo que hay que tener para hacerse valer de verdad, mientras llenan constantemente las redes sociales de lamentos y quejas de esclavitud y de mal pagados, incapaces de plantarse de una vez y reivindicar la profesión con unos derechos más que merecidos.
Veremos en los próximos días si las convocatorias de los días de huelga en Navarra dan el resultado y el seguimiento que se espera, para poder conseguir un convenio colectivo justo, lo que será una muestra de la capacidad reivindicativa y de lucha que tienen los conductores, para poder demostrar que son capaces de dejar de lamentarse en redes sociales, para pasar a conseguir ser considerados y valorados profesional y económicamente como se merecen. Veremos.
Más artículos de ¡¡Por fin es lunes!!.




No sé, yo debo de vivir en otra realidad, una realidad en que las leyes son iguales para toda la sociedad y en las que está penado que las personas trabajen 15 horas diarias, pero el transporte es así, dicen los diversos parásitos mientras se reparten las migajas de nuestras vidas y las de nuestras familias. El transporte no es así, y lo vais a comprobar en breve.
Llamar “lamentos” a las quejas de los conductores es ignorar la realidad del sector. Las jornadas abusivas, los convenios incumplidos y los sueldos maquillados con dietas no son victimismo, son hechos. Decir que “es fácil cambiar de empresa” obvia que muchas ofrecen lo mismo o peor.
Si faltan conductores y no hay relevo generacional no es por falta de ganas de trabajar, es porque la profesión se ha precarizado durante años. Los conductores no pedimos privilegios, pedimos ley, convenio y respeto. Sin conductores, los camiones no se mueven.