La flexibilidad de las normas de CO2 es una solución temporal y urge una revisión más ambiciosa

ACEA insiste en la importancia de acelerar la próxima revisión del Reglamento de emisiones de CO2 para vehículos pesados y cerrar la brecha actual

ACEA insiste en la importancia de acelerar la próxima revisión del Reglamento de emisiones de CO2 para vehículos pesados y cerrar la brecha actual

Tras una modificación específica del Reglamento sobre las emisiones de CO2 de los vehículos pesados adoptado recientemente por el Consejo Europeo, la Asociación Europea de Fabricante de Automóviles (ACEA) valora el acuerdo y aclara su papel en el esfuerzo más amplio por descarbonizar el transporte por carretera.

La enmienda, que no altera los objetivos de reducción de emisiones a largo plazo, es un componente clave del paquete para el sector automovilístico presentado por la Comisión el 16 de diciembre de 2025, con el fin de ayudar a dicho sector en su transición hacia la movilidad limpia. Su aprobación por parte de los Estados miembros en el Consejo Europeo proporciona una flexibilidad temporal para que los fabricantes cumplan con sus objetivos de reducción de emisiones de CO2 para 2030. Para ACEA representa un importante primer paso, pero considera que será fundamental seguir avanzando.

Esta reforma corrige un defecto de diseño excesivamente restrictivo en las normas actuales al ajustar el mecanismo de cálculo de créditos de emisiones para los años de referencia 2025 a 2029. Ahora los fabricantes podrán generar créditos de emisiones cuando las emisiones de sus vehículos nuevos caigan por debajo del objetivo legal de -15% para el período 2025-2029, en lugar de ser medidos con respecto a una trayectoria artificial de reducción lineal de emisiones.

Al mejorar la capacidad del sector para acumular créditos de emisiones antes de 2030, esta flexibilidad facilita la transición hacia los objetivos de 2030, que son considerablemente más exigentes, sin alterar las obligaciones legales. Las normas se aplican específicamente a los vehículos pesados ​​contemplados en la regulación, excluyendo explícitamente a los autobuses urbanos debido a sus distintos modelos de contratación pública y a su infraestructura más avanzada.

A pesar de esta mejora procedimental, la transición a vehículos pesados ​​de cero emisiones avanza con demasiada lentitud. En 2025, los vehículos de cero emisiones representaron solo el 2% de las matriculaciones de camiones pesados ​​(>16 t) y el 14,8% de los camiones medianos (3,5-16 t) en la UE. Para ACEA, esta cruda realidad refleja una brecha cada vez mayor entre los objetivos de CO2 cada vez más ambiciosos impuestos a los fabricantes y el lento ritmo de progreso en las condiciones necesarias para ello. La infraestructura específica de recarga e hidrógeno para vehículos pesados sigue siendo claramente insuficiente, los costes energéticos siguen siendo demasiado elevados y la justificación económica para los operadores de transporte es, en el mejor de los casos, frágil.

ACEA subraya que, si bien esta enmienda es un paso necesario, su alcance es limitado:

.- Modificación de los objetivos: La enmienda no revisa, no reduce ni reabre los ambiciosos objetivos de emisiones de CO2 para vehículos pesados ​​en 2030, 2035 o 2040, preservando plenamente la ambición general del reglamento y la trayectoria de descarbonización a largo plazo.

.- Solución al déficit de infraestructura: La propuesta no aborda la falta estructural de condiciones propicias. No introduce medidas del lado de la demanda, no establece obligaciones reforzadas en virtud del Reglamento de Infraestructura de Combustibles Alternativos (AFIR) y no ofrece nuevo apoyo financiero para acelerar el despliegue de infraestructura vital para la transición hacia los combustibles cero.

Karin Rådström, presidenta y directora ejecutiva de Daimler Truck y presidenta del Consejo de Vehículos Comerciales de ACEA: «La industria de vehículos comerciales está firmemente comprometida con la descarbonización, y llevamos años invirtiendo fuertemente en tecnologías de cero emisiones. Celebramos la reciente iniciativa de las instituciones europeas: el hecho de que superar nuestros objetivos de CO2 se reconozca en el futuro es un paso correctivo justo e importante. Sin embargo, no basta para garantizar la transición hacia un transporte neutro en carbono. Necesitamos urgentemente una revisión exhaustiva de la normativa sobre CO2 para que los ambiciosos objetivos de reducción se vinculen con el desarrollo de infraestructuras y la viabilidad económica para nuestros clientes; esto nos permitirá avanzar juntos».

Próximos pasos: Acelerar la próxima revisión

Esta enmienda específica mantiene un fuerte incentivo para que los fabricantes aceleren la incorporación de vehículos de cero emisiones en el mercado, pero su éxito depende en última instancia de un progreso más rápido en condiciones reales.

Fundamentalmente, este ajuste limitado no anticipa la próxima revisión del Reglamento de emisiones de CO2 para vehículos pesados. Persiste una brecha fundamental entre la ambición regulatoria y la preparación de la infraestructura, lo que representa una amenaza crítica. Por lo tanto, ACEA insiste en la importancia de acelerar la revisión, con una clara prioridad: cerrar esta brecha y garantizar que la transición hacia un transporte de cero emisiones sea viable en todo el ecosistema de transporte europeo.

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