El Congreso Faconauto 2026, que ha reunido en Ifema Madrid a más de 2.000 profesionales del sector y 70 empresas patrocinadoras, ha confirmado el cambio de ciclo en la automoción española. Tras cinco años marcados por presión regulatoria, contracción de la demanda y profunda transformación tecnológica, la distribución oficial consolida su recuperación y sitúa en el centro del debate la necesidad de estabilidad institucional.
Con una red de 2.255 concesionarios, una facturación de 53.662 millones de euros y 166.300 empleos directos -con presencia en todo el territorio nacional y un papel clave en la cohesión económica y social-, Faconauto ha instado al Gobierno y a las principales fuerzas parlamentarias a abrir un proceso de diálogo estructurado que permita alcanzar un acuerdo amplio y estable que garantice seguridad jurídica, coherencia regulatoria y un marco previsible para afrontar las inversiones que exige la nueva movilidad.
Un punto de inflexión tras cinco años de tensión
En el arranque del Congreso, la presidenta de la patronal, Marta Blázquez, ha señalado 2025 como el año que marcó el giro de tendencia. “Por fin empezamos a ver la luz al final del túnel gracias a las políticas de estímulo a la demanda”, ha afirmado, recordando que la descarbonización del automóvil se ha impulsado sin acompasarse al mercado e ignorando su delicado estado de salud, ya que en los últimos cinco ejercicios nuestro país ha perdido 1,8 millones de matriculaciones, el equivalente un año y medio de ventas.
Pese a ese entorno adverso, en estos años, el sector ha vivido un proceso de transformación interna: concentración empresarial, llegada de nuevas marcas y alianzas con socios financieros, energéticos, aseguradores y tecnológicos. El resultado es un tejido más robusto y con mayor capacidad para asumir las inversiones que exige la movilidad del futuro. “Nadie pone en duda que la fórmula más eficaz, rentable y favorable para el comprador es a través de los concesionarios”, ha subrayado Blázquez, reivindicando el valor de una red profesional y cercana en un momento en el que el cliente demanda certidumbre.
Los datos consolidan esa evolución estructural. En 2025, la red de concesionarios alcanzó los 2.255 puntos de venta, la cifra más alta de la última década. La facturación creció un 10,9%, hasta los 53.662 millones de euros, y el empleo directo aumentó en 2.500 personas, hasta situarse en 166.300 trabajadores. En el conjunto de los últimos cinco ejercicios, los concesionarios han generado 14.075 empleos netos. La rentabilidad media del sector se situó en el 1,47% sobre facturación, reflejando una mejora progresiva de los márgenes y confirmando su capacidad de resistencia y crecimiento incluso en un contexto adverso.
Activar la demanda y renovar un parque envejecido
Bajo el lema del Congreso, “Tú decides”, la presidenta ha defendido la neutralidad tecnológica y una transición hacia el vehículo eléctrico acompasada a la realidad económica de familias y pymes. La transformación, ha insistido, debe ser viable, inclusiva y compatible con la competitividad industrial del país.
En este sentido, recordó que la transición es más compleja sin un mercado robusto y destacó el papel que han jugado los planes de renovación del parque operativos en numerosas comunidades autónomas, que aportaron alrededor de 50.000 unidades adicionales al mercado en 2025. Faconauto anunció que próximamente más comunidades autónomas pondrán en marcha nuevos programas, reforzando la necesaria coordinación entre administraciones.
Un acuerdo transversal para asegurar inversión, competitividad y estabilidad
El eje central del Congreso ha sido la propuesta de avanzar hacia un gran acuerdo político para la automoción, concebido como un compromiso a largo plazo que trascienda los ciclos electorales y aporte estabilidad regulatoria. Blázquez advirtió de que las decisiones “llegan demasiadas veces a trompicones y sin medidas a la altura de lo que está en juego. Sin el automóvil, España se para”.
Para la patronal, este acuerdo es clave porque la transformación del sector exige inversiones plurianuales que solo son viables con estabilidad normativa. Un marco previsible reduciría la volatilidad regulatoria, reforzaría la confianza inversora y enviaría una señal clara en un contexto europeo en el que los principales países competidores están articulando estrategias industriales estables para atraer inversión y reforzar su autonomía tecnológica. España no puede quedarse al margen de esa dinámica si quiere preservar su peso industrial en la próxima década.
En este sentido, Faconauto plantea articular el acuerdo sobre la base del trabajo ya avanzado en el Plan Auto 2030, reforzándolo y complementándolo para consolidar un marco estratégico compartido que garantice continuidad, coordinación territorial y coherencia regulatoria, y que, si alcanza el respaldo político suficiente, pueda evolucionar hacia un auténtico Pacto de Estado para la automoción.
El acuerdo debería estructurarse en torno a ejes estratégicos claros:
.- Política industrial y manufactura: acelerar el Plan Auto 2030 con foco en producción, I+D+i e innovación.
.- Energía e infraestructuras: garantizar energía competitiva y acelerar el despliegue efectivo de puntos de recarga.
.- Talento y empleo: reforzar la formación profesional y el relevo generacional.
.- Competitividad de las pymes: simplificación administrativa y reducción de costes.
.- Fiscalidad moderna: actualizar un marco impositivo desfasado y utilizarlo como palanca para renovar el parque.
.- Impulsar la transformación del transporte pesado por carretera.
.- Renovación estructural: activar plenamente el plan nacional de renovación del parque previsto en la Ley de Movilidad Sostenible.
“Es el momento de consolidar un marco estable que permita planificar inversiones, proteger el empleo y reforzar el peso industrial de España en Europa. La transformación no puede depender de ciclos políticos: necesitamos reglas claras, una hoja de ruta compartida y compromisos presupuestarios que aporten seguridad. Este acuerdo no es una demanda sectorial, sino una apuesta estratégica por la competitividad, la cohesión territorial y la autonomía industrial del país”, ha concluido Blázquez.



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