Agencias.- La Guardia Civil ha detenido en Valladolid a un trabajador de una empresa internacional de transporte de mercancías como presunto autor de un delito de estafa continuada, una operación en la que los investigadores cifran en 100.000 euros el perjuicio causado a la compañía. La actuación se enmarca en la Operación “GASOILZA”, desarrollada por el Instituto Armado después de que la propia empresa denunciara irregularidades detectadas tras una auditoría interna.
Los hechos comenzaron a destaparse en octubre de 2025, cuando los responsables de la empresa acudieron a la Guardia Civil tras comprobar que en su contabilidad figuraban múltiples repostajes realizados supuestamente por diversos vehículos de la flota en una misma gasolinera de la provincia de Valladolid. Lo llamativo es que, según los datos de geolocalización (GPS), esos camiones nunca estuvieron allí en los días y horas señalados. En algunos casos, incluso constaban inmovilizados en otros puntos del país o en talleres mecánicos por avería.
A partir de esa denuncia, los agentes abrieron una investigación que avanzó por distintas vías. Una de las primeras medidas fue el visionado de las cámaras de seguridad de la estación de servicio donde se habían cargado los supuestos repostajes fraudulentos. Paralelamente, se procedió a analizar y cotejar la información obtenida de los dispositivos GPS instalados en cada vehículo de la empresa, lo que permitió confirmar que los camiones no habían participado en esas operaciones de suministro de combustible.
Una vigilancia discreta destapa la estafa
Tras analizar los movimientos y detectar un patrón repetido, la Guardia Civil puso en marcha un dispositivo de vigilancia en la propia gasolinera. Las pesquisas dieron resultado: los agentes sorprendieron in fraganti al trabajador denunciado mientras realizaba un repostaje en dos grandes bidones de 1.000 litros, situados en el interior de una furgoneta de su propiedad.
Ese fue el momento en el que se procedió a su detención como presunto responsable de una estafa continuada. Según la investigación, el empleado utilizaba las tarjetas de repostaje de la empresa para cargar combustible, que después almacenaba en esos depósitos y cuyo destino final aún se está tratando de esclarecer. El valor total del gasóleo obtenido de manera ilícita asciende a 100.000 euros, según los cálculos facilitados por la Guardia Civil.
Puesto en libertad con cargos
Tras la detención, los agentes instruyeron las diligencias correspondientes y pusieron el caso en manos del Juzgado de Guardia de Valladolid, junto con el arrestado. El trabajador fue finalmente puesto en libertad con cargos, a la espera de que continúe la investigación judicial.
La Guardia Civil recuerda que este tipo de delitos generan un grave perjuicio económico para las empresas y alteran el normal funcionamiento de su actividad. También subraya la importancia de las herramientas internas de control, como auditorías o sistemas de geolocalización, para detectar de forma temprana irregularidades o comportamientos anómalos que puedan derivar en fraudes de esta naturaleza.



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