Los Bombers de la Generalitat alertan de una situación de «posible inestabilidad» en la AP-7 en Gelida (Barcelona), en el tramo donde se produjo el desprendimiento de un muro de contención de la propia autopista que provocó el accidente de tren de este martes.
El jefe de intervención de los Bombers, Guillem Amorós, ha detallado que el muro colapsado «apoya» actualmente sobre el tren accidentado y que será necesario valorar cómo se comporta este talud una vez se retire el vagón.
Actualmente, hay cortado un carril de la autopista -el más próximo al muro- y los Bombers aseguran que el resto de la vía es «apta para el tráfico». Los Bombers han requerido al Ministerio de Transportes y a Adif una «evaluación conjunta» de la situación.
En este sentido, el portavoz de los Bombers ha advertido de que será necesario «estar alerta» a la situación del muro una vez se retire el vagón para analizar «cómo actúa sobre el terreno». Amorós ha recordado, además, que en este tramo la AP-7 concentra un elevado tráfico de vehículos pesados.
Será a partir de la retirada del tren cuando se podrá evaluar «si la carretera es segura o no» en su totalidad. Actualmente, solo hay un carril cortado, ya que es el que se considera que podría tener una «posible afectación», mientras que el resto se considera seguro.
Durante la mañana de este miércoles, los Bombers también han llevado a cabo tareas de estabilización del tren, ya que la situación tras el accidente era «precaria e inestable» para permitir a los investigadores trabajar con garantías. Desde las diez y media de la mañana, los Mossos d’Esquadra han podido acceder a la zona, según ha informado ACN.
El jefe de los Mossos en Sant Sadurní d’Anoia, Eduard Baca, ha detallado que hasta el lugar se han desplazado investigadores de la Región Metropolitana Sur y del área central de transportes de los Mossos para intentar esclarecer las causas concretas del accidente.
Además del trabajo sobre el terreno, tendrán un papel clave los testimonios de los maquinistas para poder determinar «si el muro cayó como consecuencia del paso del tren o si el muro ya había caído». Al igual que en el caso de la AP-7, Baca admite que la reanudación de la circulación ferroviaria dependerá también de la afectación final al muro.
Una vez finalicen estas tareas se procederá a la retirada del tren, pero ninguno de los cuerpos de seguridad ha podido determinar cuánto tiempo pueden alargarse los trabajos.



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