En el marco de la operación «Juegos Logísticos», agentes del Departamento de Policía de Carreteras de Trentino Alto Adige y Belluno descubrieron un sofisticado plan de falsificación destinado a reducir la competencia en el sector de la logística y el transporte excepcional.
Durante la investigación, se investigó a 11 personas, acusadas, en distintos grados, de conspiración criminal con el objetivo de falsificar documentos y cometer fraude agravado.
Según las investigaciones, la alta dirección de una empresa austriaca, encabezada por un ciudadano italiano y con presencia en varios países europeos, entre ellos Lituania, Polonia y Croacia, gestionaba una densa red de filiales en Italia.
La organización utilizó placas de matrícula falsificadas y documentos de matriculación de vehículos falsos, aparentemente emitidos por el Departamento de Vehículos de Motor, y vehículos que no cumplían con la normativa, cuyas características técnicas no coincidían con las declaradas en los documentos de transporte.
De este modo, los sospechosos eludieron los controles de las concesionarias de autopistas y de las autoridades provinciales y municipales locales, evitando así el pago de las tasas correspondientes y el cumplimiento de las normas de seguridad.
El aspecto más crítico que destacaron los investigadores se refiere a la seguridad. El uso de vehículos que no cumplían con los requisitos técnicos legales para el transporte excepcional representaba un riesgo concreto para la seguridad de los usuarios de la vía, dado el peso y las dimensiones de las cargas transportadas ilegalmente.
Los investigadores sospechan de un sistema basado en el uso sistemático de placas falsificadas y documentación fraudulenta. En concreto, se colocaron placas falsas en vehículos industriales y se utilizaron documentos de matriculación que aparentaban haber sido emitidos por el Departamento de Vehículos Motorizados, pero que contenían datos que no correspondían a los vehículos en uso.
Además, se emplearon certificaciones y avales manipulados o falsificados, cuya procedencia era rastreable hasta las autoridades competentes. Este mecanismo permitía que convoyes que, por sus características técnicas, no habrían obtenido las mismas autorizaciones o habrían requerido trámites más complejos, largos y costosos, parecieran legítimos.
Dada la naturaleza transnacional de los delitos, la investigación requirió la activación del «Kontaktgruppe», una unidad de coordinación operativa entre las fiscalías de Bolzano, Innsbruck (Austria) y Traunstein (Alemania). Los registros, en los que también participaron los departamentos de policía de tráfico de Lacio, Lombardía y Véneto, contaron con el apoyo de los Centros de Operaciones de Ciberseguridad.
Las operaciones de hoy permitieron la incautación de material informático y documental adicional. Estos nuevos elementos están siendo examinados por los investigadores para determinar con precisión el alcance de la actividad ilícita y obtener una visión más completa de los datos recopilados durante los meses de investigación.




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