Millones de pasajeros aéreos europeos podrían ver reducidas sus compensaciones por retrasos y cancelaciones si sale adelante la reforma actualmente en discusión sobre los derechos de los viajeros en la Unión Europea.
Así lo advierte APRA (Asociación de Defensores de los Derechos de los Pasajeros), que alerta de que parte del debate en Bruselas se está apoyando en supuestos alejados de la realidad operativa del sector, lo que podría justificar un debilitamiento de la protección al consumidor.
La preocupación de APRA se centra especialmente en la propuesta de implantar formularios de reclamación automáticos y pre-completados, una medida presentada como solución para facilitar el acceso de los pasajeros a sus derechos. Sin embargo, según la asociación, el planteamiento parte de una premisa errónea: asumir que simplificar el trámite administrativo garantizará que las personas reciban una compensación de forma efectiva, cuando el principal problema sigue siendo el elevado volumen de reclamaciones válidas que las propias aerolíneas rechazan.
No tienen en cuenta los problemas reales
De acuerdo con los cálculos realizados de forma cuestionable por la Comisión Europea, esta automatización podría elevar las tasas de reclamación del 58% actual hasta entre el 80% y el 100%, con un impacto estimado de hasta 1.840 millones de euros para el sector aéreo. APRA cuestiona abiertamente estas previsiones y considera que reflejan una visión teórica que no tiene en cuenta las barreras reales que afrontan hoy los pasajeros.
“Los formularios pre-completados pueden parecer una mejora, pero no garantizan decisiones más justas”, afirma Tomasz Pawliszyn, presidente de APRA. “Actualmente, más de la mitad de las reclamaciones válidas son rechazadas. Automatizar el proceso no cambia el problema de fondo si las aerolíneas siguen siendo quienes deciden inicialmente si corresponde o no compensar”.
Para la asociación, el núcleo del problema no está únicamente en la burocracia, sino en un conflicto estructural que persiste: las compañías aéreas continúan actuando como juez y parte en la primera fase del proceso, pese a ser responsables directas de muchas de las incidencias.
“Sin supervisión independiente, la automatización solo corre el riesgo de hacer más rápido un sistema que sigue siendo desequilibrado para el pasajero”, añade Pawliszyn.
APRA también recuerda que cualquier intento de estandarización a escala europea se enfrenta a obstáculos técnicos y prácticos significativos. En la actualidad existen más de 800 formularios de reclamación diferentes entre aerolíneas, además de sistemas de gestión desiguales y limitaciones adicionales cuando las reservas se realizan a través de agencias de viajes o plataformas online.
Reducir las compensaciones
Según la organización, el verdadero riesgo es que estos cálculos inflados sobre futuras reclamaciones sirvan para justificar medidas como elevar los umbrales mínimos de retraso para acceder a compensación o reducir las cuantías económicas reconocidas a los pasajeros, lo que en la práctica supondría cobrar menos por incidencias que ya generan importantes perjuicios personales y económicos.
“La revisión debe basarse en expectativas realistas. De lo contrario, los pasajeros corren el riesgo de salir perdiendo bajo falsos pretextos”, prosiguió el presidente de la asociación. “Instamos al Parlamento Europeo a que mantenga sus líneas rojas en lo que respecta a la reducción de la indemnización, que ya ha perdido más de la mitad de su valor desde su introducción hace más de veinte años. El Parlamento Europeo y el Consejo deben rechazar las hipótesis que exageran el impacto de los cambios propuestos para justificar un compromiso que reduzca la indemnización y que, en última instancia, no beneficiará ni a los pasajeros ni a las aerolíneas. Cualquier reducción de los valores, ya de por sí bajos, merma la aplicación de la normativa, ya que ningún abogado defenderá a los viajeros en caso de denegación indebida. Los pasajeros aéreos deben estar protegidos con normas que ofrezcan resultados justos y coherentes en la práctica, no solo en teoría. La simplificación parece una buena idea, pero no a costa de los umbrales de retraso y los importes de las indemnizaciones”.





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