El hantavirus, desconocido por el planeta, salvo por los que lo sufren en el sur del continente americano, ha salido a la luz, desgraciadamente al haber contaminado al pasaje y tripulantes de un buque de crucero de lujo.
Una vez detectado por la tripulación y el médico de a bordo de la gravedad del virus se puso en contacto con las autoridades sanitarias pertinentes para pedir la correspondiente ayuda y asesoramiento, llegando tarde este, ya que el propio médico también se contaminó.
Después de comprobar la agresividad del virus, se había producido un par de fallecidos, contra todas las personas que viajaban a bordo, pasajeros y tripulantes, el capitán tomó la decisión de alcanzar el primer puerto posible para recibir la correspondiente ayuda sanitaria obligatoria.
Arribaron a la isla de Santa Elena, donde no se le dio esta ayuda y se permitió que muchos de los pasajeros se escapasen del buque del terror, al ver que algunos de los contagiados habían fallecido y de esta manera esparcir el virus a los pasajeros de los aviones que tomaron y a las personas con las que estuvieron en contacto.
Vista la falta de ayuda humanitaria en la isla de Santa Elena, los armadores del buque ordenaron al capitán que procediese a las islas de Cabo verde, en la que no le permitieron atracar ni desembarcar a ningún pasajero o tripulante aduciendo que no tiene medios para tratar este tipo de enfermedad, es decir, incumplieron con el derecho internacional de ayuda a los tripulantes y pasajeros de un buque en riesgo sanitario, y una falta de humanidad sin parangón.
Posteriormente, se ha decidido que el buque proceda a las islas Canarias, ya que España, afortunadamente, posee medios seguros para tratar esta enfermedad, aunque el virus muy conocido y endémico en América del sur no tiene ninguna vacuna.
A partir de este momento, en el gobierno de España se ponen, con los expertos epidemiólogos españoles y de la Organización Mundial de la Salud, a tratar el asunto para realizar los correspondientes protocolos con los que se trate el problema de la contaminación a través de este virus.
En principio el Gobierno de España decide que puede atracar en un puerto de la isla de Tenerife, y claro está, a partir de esa decisión se pone en marcha el circo político con la intervención del Gobierno Canario, que quiere hacer valer su poderío exigiendo al Gobierno central que se les tenga en cuenta en la resolución de este problema, además de calentar al sector marítimo canario y a la población en general metiendo miedo con el dichoso virus, y con esta presión consigue su objetivo mediático de su poderío y además demuestra su falta de sensibilidad con las personas de a bordo, pues consigue que el buque, cuando llegue al puerto canario no atraque sólo fondee, colaborando de esta manera a la desesperación de estas personas confinadas en el casco de un buque.
Parece que está claro que el virus lo trajeron un matrimonio holandés que estuvieron viajando por toda América del sur y lo traspasaron a los pasajeros y con los que estuvieron en contacto. Por lo tanto, a bordo se supone que no existe ningún ratón de los que contienen el virus, pero si es posible que la ropa y demás utensilios utilizados si, por lo que se requiere una limpieza descontaminante del buque.
Dicho lo anterior, me quiero dirigir al Gobierno español, la organización mundial de la salud, la Organización Marítima Internacional, Organización Internacional del Trabajo y al Gobierno Canario, todos ustedes han estado hablando y poniendo medidas sanitarias para los pasajeros que están a bordo del buque y nunca de los tripulantes, es más, cuando todos los pasajeros hayan sido trasladados a sus correspondientes países sanos y salvos, o por lo menos con la atención médica necesaria, ¿qué pasa con los tripulantes del buque? Los dejamos a bordo para pasar la cuarentena y que vayan navegando de un país a otro hasta que alguno caiga en la necesidad de darles ayuda humanitaria.
Los tripulantes son tan humanos como los pasajeros, y además durante todos los días de esta terrible experiencia, durante el confinamiento de los pasajeros para evitar contaminación, han estado trabajando, tanto en el puente de mando, como en la sala de máquinas como en la cocina, para que el buque se desplace, produzca energía y dé de desayunar, comer y cenar a todos los pasajeros, con lo que de alguna u otra forma han estado en contacto con los pasajeros contaminados.
Quiero expresar el descontento que los marinos tenemos por la falta de humanidad y solidaridad de los Gobiernos, no dejando atracar el buque en un puerto de la Isla de Tenerife, para proceder a atender sanitariamente a los pasajeros y a los tripulantes del buque, también, a los que dejan en el limbo de que se ocupe la naviera, la cual, como siempre hacen tratarán de quitarse el problema que les pueda causar los tripulantes de la forma más ventajosa para ellos y sin interesarle, en absoluto como queden los tripulantes, que ante su abandono pueden tomar drásticas medidas como el suicidio o abandono del buque a nado o con un bote para entrar en la isla a la fuerza, fundamentalmente al Canario, por no permitir el atraque del buque y dejar confinada a la tripulación, con riesgo de que estén contaminados y no tengan la asistencia necesaria para su recuperación, me gustaría saber si en el buque hubiesen tripulantes de origen canario o si la tripulación fuese totalmente de las islas Canarias ¿Procederían de la misma forma,? A la Organización Mundial de la Salud por no incluir en las medidas de protección sanitaria a los tripulantes, a la Organización Marítima Internacional que con un Secretario General Junior, se pone de lado y no propone medidas efectivas para los tripulantes del buque, al igual que ha hecho con los tripulantes confinados en el estrecho de Ormuz, a la Organización Internacional del Trabajo por su mutismo.
Por lo anterior, es necesario que el buque atraque y sean atendidas todas las personas que han estado a bordo, pasajeros y tripulantes, no solo a los que tienen medios económicos, los ponga en cuarentena y se descontamine el buque.




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