España tiene un problema grave en el transporte por carretera. No es falta de camiones. No es falta de autobuses. No es solo falta de conductores. Es falta de vergüenza institucional.
Durante años se ha construido un sector estratégico sobre una ficción insoportable: legalidad en el papel y precariedad en la carretera. La jornada real no coincide con la jornada legal; los tiempos de espera desaparecen; las disponibilidades se maquillan; las horas extraordinarias se evaporan; las nóminas no reflejan lo trabajado; y demasiados conductores siguen cargando, descargando, limpiando autocares o permaneciendo al servicio de la empresa como si su cuerpo fuera una pieza más del vehículo.
Esa es la tesis central que vengo denunciando: el transporte español no funciona por eficiencia, sino porque una parte del coste se descarga sobre la salud, el tiempo y la vida del conductor asalariado.
Ahora llega la gota que colma el vaso: la jubilación anticipada de los conductores profesionales mediante coeficientes reductores vuelve a quedar atrapada en la maquinaria administrativa.
El Real Decreto 402/2025 fijó un procedimiento para reconocer coeficientes reductores en actividades excepcionalmente penosas, peligrosas, tóxicas o insalubres, y establece un plazo máximo de seis meses para resolver y notificar; si no hay resolución expresa, la solicitud puede entenderse desestimada por silencio administrativo en los términos previstos en la propia norma. Según las informaciones sectoriales, abril de 2026 marcaba el vencimiento de esos seis meses desde la solicitud de patronales y sindicatos, y CCOO ya advertía del riesgo de desestimación por silencio administrativo.
Esto no es un retraso menor. Es una bofetada.
Porque mientras la Administración calcula, recopila, cruza bases estadísticas, pide informes, constituye comisiones, redacta memorias y se parapeta detrás del “procedimiento”, hay conductores con 60, 62, 64 o 65 años subiendo a un camión o a un autobús después de décadas de noches, estrés, sueño roto, presión horaria, accidentes evitados por centímetros, enfermedades musculoesqueléticas y una carga mental que ningún despacho ministerial parece querer medir de verdad.
El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, dirigido por Elma Saiz, tiene que dar una explicación pública inmediata. No basta con decir que el informe de morbilidad y mortalidad “no se demorará”. No basta con prometer que se está trabajando. La propia norma del Gobierno fija el plazo. Si el plazo se incumple, el problema no es de los conductores: es del Gobierno.
Y el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, con Óscar Puente al frente, tampoco puede esconderse detrás de la Seguridad Social. Transportes no puede limitarse a hablar de sostenibilidad, digitalización, infraestructuras y eficiencia mientras el factor humano que sostiene el sistema —el conductor—, queda relegado al último párrafo de cada discurso. Un transporte sostenible que exprime a sus trabajadores no es sostenible: es propaganda.
La pregunta es sencilla: si la Administración quiere aprobar normas cuando le interesa por vía urgente, ¿por qué cuando se trata de proteger la salud de los conductores todo se vuelve lento, técnico, prudente y “complejo”?
La respuesta también es sencilla: porque tocar la jubilación anticipada toca el modelo de negocio. Reconocer coeficientes reductores significa admitir oficialmente que esta profesión desgasta, enferma y mata antes. Y reconocer eso obliga a pagar. A pagar cotizaciones adicionales, a reorganizar plantillas, a contratar relevo generacional, a dejar de utilizar a trabajadores agotados como si fueran recursos infinitos.
Por eso hay que dejar de pedir favores. Hay que exigir derechos.
La huelga del transporte por carretera de mercancías y viajeros debe convocarse ya. No dentro de tres meses. No después del verano. No cuando la Administración vuelva de vacaciones con la misma carpeta debajo del brazo. Ya.
La fecha idónea debe ser la primera que permita cumplir escrupulosamente el preaviso legal desde el mismo momento en que sindicatos, representantes de los trabajadores y demás sujetos legitimados registren la convocatoria.
Si se registra de inmediato, el martes 19 de mayo de 2026 permitiría iniciar una primera fase de 72 horas —19, 20 y 21 de mayo—, con advertencia expresa de huelga indefinida desde el lunes 25 de mayo si antes no hay compromisos escritos, calendario oficial y resolución expresa. En sectores afectados por servicios públicos, el preaviso debe respetar los diez días naturales y publicitarse ante los usuarios; además, la comunicación debe recoger objetivos, gestiones realizadas, fecha de inicio y composición del comité de huelga.
La convocatoria debe ser impecable. Legal. Masiva. Coordinada. Sin aventuras, sin bloqueos improvisados, sin coacciones, sin piquetes violentos y sin regalar argumentos a quienes quieren criminalizar cualquier protesta del transporte. Una huelga de trabajadores no consiste en cortar carreteras: consiste en dejar de prestar servicio dentro del marco legal. Camión parado. Autobús parado.
Empresas notificadas. Autoridad laboral comunicada. Comité de huelga constituido. Servicios mínimos respetados cuando procedan. Caja de resistencia. Concentraciones autorizadas ante el Ministerio de Inclusión, el Ministerio de Transportes y las delegaciones del Gobierno. Y una exigencia clara: no se desconvoca por palabras; se desconvoca por BOE, resolución expresa o compromiso escrito con fechas verificables.
Esta huelga deben registrarla quienes estén legitimados para ello conforme a la normativa vigente, con objetivos de naturaleza laboral, profesional y sectorial, comunicación formal a las empresas afectadas y a la autoridad laboral, comité de huelga correctamente constituido, respeto a los servicios mínimos que se acuerden o establezcan cuando proceda y máxima publicidad para usuarios y trabajadores.
Los objetivos mínimos deben ser cinco.
Primero: resolución expresa e inmediata del procedimiento de coeficientes reductores para conductores profesionales de mercancías y viajeros, evitando cualquier desestimación por silencio administrativo.
Segundo: calendario público para aprobar el real decreto que reconozca la jubilación anticipada del colectivo, con criterios objetivos de penosidad, peligrosidad, morbilidad y mortalidad.
Tercero: régimen transitorio para los conductores de mayor edad que ya han soportado décadas de desgaste y no pueden esperar otros dos años de estudios, informes y comisiones.
Cuarto: plan estatal de inspección laboral en transporte por carretera: jornadas reales, tiempos de espera, disponibilidad, carga y descarga, limpieza de vehículos, nóminas, cotizaciones y descansos. No más inspecciones que miran el tacógrafo para sancionar al conductor y cierran los ojos ante la empresa que se beneficia del abuso. Lo he explicado con crudeza: la ley prohíbe muchas de estas prácticas, pero el incumplimiento visible se ha convertido en paisaje y la Administración actúa como espectadora.
Quinto: blindaje del anunciado registro horario digital para que no nazca muerto en el transporte. Precisamente por eso hay que decirlo alto: el tacógrafo no puede ser la coartada para vaciar el registro laboral. El tacógrafo controla conducción, pausas y descanso; no registra toda la jornada laboral real del asalariado, no recoge muchas tareas fuera del vehículo y no garantiza por sí solo un control laboral completo, fiable y fiscalizable por la Inspección de Trabajo.
Que nadie confunda simplificación con impunidad
El registro digital no debe seguir el mismo camino que la jubilación anticipada: prometer mucho, anunciar mucho, tramitar mucho y acabar permitiendo que los mismos de siempre impongan una excepción sectorial diseñada para que nada cambie.
Porque ese es el núcleo del problema: algunos quieren que el transporte siga funcionando como hasta ahora. Que el conductor cargue cuando no debe. Que espere sin cobrar. Que duerma menos. Que firme nóminas incompletas. Que use el tacógrafo como escudo de la empresa y como látigo contra sí mismo. Que calle para no perder el puesto. Que enferme en silencio. Que llegue a los 67 años agarrado al volante como si conducir un tráiler o un autocar fuera lo mismo que sentarse en una mesa de despacho.
No lo es.
Durante la pandemia, este país aplaudía a los conductores profesionales como héroes. Se les llamó esenciales porque lo eran. Mientras millones de personas permanecían confinadas, ellos siguieron en la carretera para que las estanterías de los supermercados no quedaran vacías, para que la cadena de suministro no se rompiera, para que llegaran alimentos, medicinas, productos sanitarios y mercancías imprescindibles. Alargaron jornadas, soportaron incertidumbre, ajustaron descansos a la excepcionalidad, trabajaron con miedo, con presión y con una responsabilidad enorme sobre sus espaldas. Entonces sí eran imprescindibles. Entonces sí se les reconocía públicamente. Entonces sí convenía aplaudirlos.
Pues bien: ha llegado la hora de devolver aquel esfuerzo con hechos, no con discursos. Aprobar ya los coeficientes reductores no es un regalo; es la mínima devolución de dignidad a quienes sostuvieron este país cuando más falta hacía.
El descanso diario no es un lujo. La salud no es una concesión. La jubilación anticipada no es un privilegio. Es una medida de justicia laboral y seguridad vial. En mis artículos y opiniones he insistido en una idea demoledora: la reducción excepcional del descanso se ha convertido en método de explotación, y la fatiga crónica no solo destruye al trabajador, también convierte la carretera en un espacio más peligroso para todos.
La Administración sabe todo esto. Las patronales lo saben. Los sindicatos lo saben. Las empresas cumplidoras también lo saben, porque son las primeras perjudicadas por competir contra quienes abaratan costes escondiendo horas, cotizaciones y salarios. Aquí no falta información. Falta voluntad.
Y cuando falta voluntad, solo queda presión.
Por eso la huelga no debe plantearse como una amenaza teatral, sino como una herramienta democrática para obligar al Estado a hacer su trabajo. Si el transporte es estratégico para llenar supermercados, mover fábricas, llevar viajeros, sostener turismo, abastecer hospitales y mantener viva la economía, entonces sus trabajadores también son estratégicos. No se puede llamar esencial al servicio y tratar como prescindible a quien lo presta.
Los conductores no pueden seguir esperando a que la Administración termine de ordenar papeles mientras ellos desordenan su salud. No pueden esperar al otoño. No pueden esperar a que pase el verano. No pueden esperar a que los ministerios conviertan cada informe en una excusa y cada comisión en un aparcamiento.
La huelga debe convocarse ahora.
Y debe convocarse con una frase sencilla, comprensible y justa:
“Sin jubilación anticipada, sin control laboral real y sin respeto al conductor, España se para.”
.- Porque ya está bien.
.- Ya está bien de discursos.
.- Ya está bien de mesas.
.- Ya está bien de titulares.
.- Ya está bien de promesas.
El transporte por carretera ha puesto demasiadas veces el hombro. Ahora toca poner el puño encima de la mesa.


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Totalmente de acuerdo. Unirnos todos y hacer un paro total, para evitar que nos sigan vacilando. Tenemos la oportunidad de que se nos tenga en cuenta, así que ánimo compañeros. Huelga ya cuanto antes.
Dejar de. Jodernos, huelga general, ya.
Alante compañeros.
Se convoca huelga indefinida para el 8 de junio por parte del sindicato UGT. CCOO no lo respalda porque dicen que hay que darle al gobierno un voto de confianza y que se tramitarán todos los documentos necesarios, que no es tiempo de huelgas por el tema de la guerra de Irán y, ojo al dato!!, que haríamos rehenes a la población de nuestros paros por sus consecuencias. No se, yo siempre había pensado que cuando alguien legitimamente reivindica algo, por desgracia siempre hay perjudicados, es ley de vida. Ahora llevamos meses con huelga de médicos semanales en toda España y estamos pagando unas consecuencias brutales con el anulamiento de operaciones o citas médicas. También podemos decirles a los sindicatos médicos y a los propios médicos que ya les vale, que nos están jorobando de narices..
En el sector del transporte está claro que nunca va a haber unidad y en este caso CCOO, están vendidos a un gobierno que les subvenciona y no les interesa molestarles. En fin, que seguimos igual que siempre. Suerte en la lotería o que lleguemos a los 65 con salud, porque eso es lo que nos queda.
Hacemos mínimo 12 h.diarias,tengo 62 estoy cansado,tengo insomnio ansiedad,cataratas y me juego la vida cada día,ya esta bien.
Suscribo párrafo por párrafo, palabra por palabra. Totalmente decepcionante la aptitud de los grandes sindicatos, disculpando a la administración por su supuesta falta de medios , acaso, nosotros como conductores, tenemos culpa de esto?? A qué esperan para convocar huelga general??
Estamos en puertas de elecciones generales. Y si cambia el gobierno?? Empezamos de cero?? La complicidad con la administración en este tema … ESTÁ SOBRANDO!! Hagan su trabajo y presionen de verdad. Pero háganlo YA.
Esta presión hay que hacérsela a lis sindicatos, que son demasiados pasivos
Estoy de acuerdo, pero entre más luego mejor pero todos juntos, sin ninguna complicación. Solo camiones parados animos y para delante.
Completamente de acuerdo en todo lo escrito, huelga ya
HUELGA YA.
Se acabó ya soportar sindicatos subvencionados por el gobierno mientras los conductores estamos realizando jornadas diarias de 15 horas. Somos personas normales, no esclavos ninguneados por esta sociedad que mira hacia otro lado mientras los empresarios nos chupan hasta la última gota de sangre, mientras los sindicatos chupan hasta la última cabeza de langostino.
Y esta vez sí que los que paremos seremos legión.
Que verdad más grande todo lo dicho,. No se muy bien como funciona esto, pero hay que hacer la huelga sin los grandes sindicatos por están comprados y van a hacer lo que les dicten desde arriba y mientras tengamos que depender de los grandes sindicatos, nunca vamos a conseguir nada «» FUERA LOS GRANDES SINDICATOS,»»
Totalmente de acuerdo ,con todo .
Pero hay un simple problema , que en ste sector han conseguido desunirlo ,a base de medio ,injurias, falta de compromiso ,conformismo ,etc .
El Movimiento de conductores profesionales. Hace una semana saco una encuesta para ver el compromiso y el apoyo que podría tener en caso de convocar una huelga ,y a día de hoy solo han votado 52 compañeros de los 250.00 conductores que somos .
Esto ya lo dice todo, no queremos arreglar nada , y por eso digo que valoramos más la muerte que la vida. A día de hoy
Buenas ruta
Yo estoy dispuesto a parar indefinidamente me cueste lo que me cueste, ésta es un oportunidad única para parar todos, autónomos,asalariados y empresas,nunca hemos estado de acuerdo en anteriores huelgas,ahora sí.
Pienso despues de 35 años al volante siendo autonomo que todo es aire tanto por nosotros como por parte de los gobiernos de cualquier color que hemos tenido…nunca hemos estado unidos por mil motivos que cada uno sabe ,cada casa es un mundo,de eso se han aprovechado cargadores ,gobiernos y demas y nosotros a tragar ,hipotecas, prestamos vehiculos etc pero somos imprescindibles y no nos damos cuenta, si paramos de una vez como los americanos o franceses ponemos al Gobierno y a los cargadores y grandes empresas en un problemon que tendran que arreglar ..buena suerte compañeros
Vaya vaya ….bla bla bla….otra parrafada más de tipos que se desahogan en las redes sociales pero que a la hora de la verdad son unos cobardes. En este trabajo no se obliga a nadie y todo aquel que lo hace es por voluntad propia y el o la que firma las nominas sabiendo que está mal pagado lo hace a conciencia así que dejarse de chorradas que aquí el que más y el que menos se pasa lo de las huelgas por sus partes. Ni los sindicatos comegambas ni el gobierno de chorizos este tienen culpa que este sea un sector de cobardes mal pagados que se callan y pregunten que sean otros los que les solucionen los problemas
Dejar de dar vueltas y vueltas, que los que estamos hasta hay somos nosotr@s, es muy peligroso conducir con esa edades menos reflejos menos visión, por favor hagan algo ya o habrá muchas más muertes de conductores.
No entiendo cómo los sindicatos mayoritarios así como los minoritarios pueden estar haciendo el indio. Es el momento es ahora es hoy y no mañana todos unidos a una huelga indefinida hasta que saquen el real decreto. Prefiero morir luchando antes que trabajando para alimentar a unos políticos mentirosos e ineptos
Yo me arrepiento mucho que elge éste sector con muchas ganas de trabajar y cariño, pero la surprisa a sido todavía fuerte, de tanto ganas de trabajar y cariño al volante pués hacido arevies, muchas plataformas te tratan mal a la hora de descarga como la carga entento ser educado por lo qué soy pero es imposible, ponen cada sin vergüenza margado en los muelles, te hacen esperar sin razon lo que nos cargan o descargan el camión parece que nos dan el aire la qué esperamos, y la verdad trabajamos mas de 14h hasta 15h el disco entero tío , la pregunta ❓ quien tiene que estar margado! La que lleva trabajando 15h y de noche o las qué estan en las plataformas los qué trabajan menos y son muy bagos? Y a pasar de todo ésto ententamo ser educados sin falta respeto a nadie, espero que cambie la lié de transporte y dan algo de respeto al cundocto profesional, porque la voz corre y éste profesión se va a perder, ya nadie quiere trabajar en estás condiciones y la verdad como persona y somos personas como los demas nos hacen de menos en todo lado y ésto es muy grafe,
Totalmente de acuerdo compañeros la unión hace la fuerza si paráramos todo el mundo nada más que cuatro días tendrían que hacer algo porque esto sería un caos