La facturación en España está dejando de ser una tarea rutinaria para convertirse en una obligación cada vez más técnica, controlada y documentada. Empresas, autónomos y asesorías tendrán que revisar cómo emiten facturas, qué programas utilizan, cómo conservan los registros y qué garantías ofrece su sistema ante una posible comprobación fiscal.
Este cambio nace principalmente de dos normas: la Ley 11/2021 de medidas de prevención y lucha contra el fraude fiscal, conocida como Ley Antifraude, y la Ley Crea y Crece. La primera se centra en evitar la manipulación de los registros de facturación. La segunda impulsa la factura electrónica obligatoria entre empresas y profesionales.
El reglamento de verifactu es una pieza clave dentro de este proceso, porque concreta los requisitos que deberán cumplir los programas de facturación para asegurar que los registros sean íntegros, conservados, accesibles, legibles, trazables e inalterables. En términos prácticos, una factura no debería poder modificarse o eliminarse sin dejar constancia.
La importancia real de la Ley Antifraude
La Ley Antifraude no se limita a establecer nuevas sanciones. Su relevancia está en que actúa sobre el origen de muchas irregularidades: el software utilizado para facturar. Durante años, algunos programas permitieron modificar registros, ocultar operaciones o trabajar con datos poco fiables. La norma busca impedir esas prácticas desde la propia herramienta.
La ley crea y crece entrada en vigor también resulta esencial para entender el calendario de adaptación, ya que la factura electrónica obligatoria se aplicará de forma progresiva en operaciones B2B. Es decir, afectará a las relaciones comerciales entre empresas y autónomos, no únicamente a grandes compañías.
VeriFactu: qué cambia en los programas de facturación
VeriFactu está relacionado con la obligación de utilizar sistemas de facturación seguros y certificados. El objetivo es que cada operación quede registrada correctamente y que el programa no permita alterar los datos de forma encubierta. La empresa deberá poder demostrar que sus facturas se han emitido y conservado conforme a la normativa.
Según el calendario indicado, la entrada en vigor será progresiva:
.- 1 de enero de 2027: obligación de usar software de facturación certificado y adaptado a VeriFactu para Sociedades Anónimas y Sociedades Limitadas.
.- 1 de julio de 2027: obligación para autónomos, sociedades civiles y el resto de empresas.
.- Verano de 2027: factura electrónica obligatoria para empresas con facturación anual superior a 8 millones de euros, pendiente de Orden Ministerial.
.- Verano de 2028: factura electrónica obligatoria para el resto de empresas y autónomos con menor facturación.
Factura electrónica obligatoria: más que enviar un PDF
La factura electrónica obligatoria exige formatos estructurados, capaces de ser tratados automáticamente por distintos sistemas y plataformas.
La finalidad es mejorar el control de las operaciones, reducir errores, facilitar el seguimiento de los pagos y combatir la morosidad. Para muchas empresas, esto obligará a cambiar procesos internos que llevan años funcionando de manera informal. Habrá que ordenar datos de clientes, revisar plantillas, comprobar canales de envío y adaptar la recepción de facturas de proveedores.
Diferencias entre VeriFactu y factura electrónica
VeriFactu y factura electrónica obligatoria están relacionados, pero no significan lo mismo. VeriFactu se centra en el programa que registra y emite la factura. La factura electrónica se centra en el formato y en la circulación de ese documento entre empresas y profesionales.
Una empresa puede tener que cumplir ambas obligaciones. Por un lado, deberá contar con un sistema de facturación que genere registros seguros. Por otro, tendrá que emitir y recibir facturas electrónicas válidas cuando la obligación le resulte aplicable. Separar estos dos planos ayuda a evitar errores y decisiones precipitadas.
Qué deberían hacer las empresas antes de 2027
La adaptación no debería dejarse para el último momento. Aunque las fechas puedan parecer lejanas, el cambio afecta a tecnología, administración, contabilidad y relación con clientes y proveedores. Conviene empezar con una revisión básica del sistema actual.
Estas son algunas acciones recomendables:
.- Comprobar si el programa de facturación estará certificado y adaptado a VeriFactu.
.- Solicitar al proveedor tecnológico un calendario claro de actualización.
.- Revisar cómo se emiten, rectifican y conservan las facturas.
.- Actualizar datos fiscales de clientes y proveedores.
.- Formar al personal que gestiona facturación y contabilidad.
.- Coordinar el proceso con la asesoría fiscal o contable.
.- Valorar si la solución actual permite trabajar con factura electrónica estructurada.
Un cambio que afecta a la gestión diaria
El impacto de estas normas será práctico. Cambiará la forma de emitir facturas, corregir errores, archivar documentos y justificar operaciones. También obligará a tener más cuidado con los permisos de usuario, las copias de seguridad y los procedimientos internos.
Para los autónomos y pequeñas empresas, el reto será adaptarse sin complicar demasiado la actividad diaria. Para las sociedades, el desafío estará en coordinar departamentos, herramientas y proveedores. En todos los casos, la clave será no reducir el cumplimiento a una simple actualización informática.
En suma, La Ley Antifraude, VeriFactu, la factura electrónica obligatoria y la Ley Crea y Crece forman parte de una transformación amplia de la gestión empresarial en España. Su objetivo es aumentar el control fiscal, mejorar la transparencia y reducir prácticas irregulares en la facturación.

Añadir Diario de Transporte en Google




Se eliminarán los comentarios que contengan insultos o palabras malsonantes.