La Fundación CEA y la Fundación Ibercaja han presentado en Mobility City un estudio sobre la ansiedad en la conducción, también conocida como amaxofobia, con el objetivo de analizar cómo este problema condiciona la movilidad, la autonomía personal y la calidad de vida de quienes lo padecen.
La conducción es una actividad cotidiana esencial para la vida laboral, familiar y social. Sin embargo, para muchas personas ponerse al volante supone enfrentarse al miedo, la inseguridad o la ansiedad, hasta el punto de evitar determinados trayectos, limitar sus desplazamientos o modificar por completo sus hábitos de movilidad.
Entre los principales resultados del estudio destacan los siguientes datos: casi el 50% de las personas encuestadas afirma que actualmente no conduce; el 62,3% presenta niveles de ansiedad medio-altos o altos relacionados con la conducción; y el 65,8% identifica el comportamiento de otros conductores como el principal desencadenante del miedo al volante.
Los resultados ponen de manifiesto que la conducción agresiva, las maniobras intimidatorias, la presión en carretera, los adelantamientos bruscos o la falta de empatía al volante tienen un impacto directo en la seguridad y en el bienestar psicológico de otros usuarios de la vía.
El estudio también evidencia la necesidad de mejorar los recursos de apoyo disponibles para las personas que sufren ansiedad al conducir. Solo el 17,6% de quienes han buscado ayuda afirma sentirse satisfecho con la asistencia recibida, lo que refleja la importancia de avanzar hacia soluciones más especializadas, accesibles y eficaces.
Rafael Fernández-Chillón, Presidente de CEA España LegalTech & Mobility, señaló que «el estudio que hoy presentamos, realizado por Fundación CEA y Fundación Ibercaja, ofrece unos resultados contundentes que demuestran que es necesario seguir avanzando en la visibilización, evaluación y tratamiento de la amaxofobia o ansiedad en la conducción«.
En este sentido, subrayó que «existe verdaderamente un problema en el conjunto de la sociedad española que tiene un impacto relevante sobre la autonomía personal, la seguridad vial y la calidad de vida de numerosas personas«. Por ello, añadió, además de los datos de la encuesta y su análisis, el estudio incorpora «un conjunto de catorce consejos dirigidos tanto a las administraciones públicas como a los particulares y, por supuesto, a todas las entidades que tenemos algo que ver con la movilidad de los ciudadanos«.
Fernández-Chillón también destacó que Fundación CEA y Fundación Ibercaja recomiendan abordar la amaxofobia «desde una perspectiva amplia, rigurosa y aplicada«, evitando tratarla como una simple falta de práctica al volante o como una debilidad personal. «Se trata de una dificultad psicológica compleja que afecta de forma intensa a la vida cotidiana de numerosas personas«, afirmó.
Por ello, defendió que la intervención debe combinar «el conocimiento clínico, la formación vial especializada y la sensibilización social«, con el objetivo de ayudar a las personas afectadas por la amaxofobia a recuperar la seguridad, la confianza y su autonomía al volante.
Por su parte, Jaime Armengol, Jefe de Área de Mobility City, señaló que los avances tecnológicos en seguridad vial, como los sistemas ADAS y la seguridad activa, están teniendo resultados positivos en la reducción de determinados siniestros, pero subrayó que todavía queda mucho camino por recorrer en todo lo relacionado con el factor humano. En este sentido, señaló que la percepción del riesgo, la sensación de seguridad y la amaxofobia son aspectos que deben analizarse para poder actuar de forma eficaz.
«Es importante que los conductores se sientan seguros y, sin perder el respeto a la carretera, venzan sus temores. Por eso es importante identificar el problema, pues de lo contrario no se podrá actuar«, afirmó Armengol.
Asimismo, explicó que este estudio pionero sobre amaxofobia, desarrollado junto a Fundación CEA, forma parte de la misión de Mobility City de analizar la seguridad vial desde una perspectiva integral. «Además de mejores coches y carreteras, necesitamos conductores mejor preparados y concienciados para reducir los riesgos en nuestros desplazamientos en coche«, señaló.
Armengol también puso en valor la alianza entre Fundación Ibercaja y Fundación CEA, destacando que ambas entidades comparten el objetivo de mejorar los impactos de la movilidad, especialmente en materia de seguridad, «característica ineludible de una movilidad realmente sostenible«.
Desde Fundación CEA y Fundación Ibercaja subrayan que la amaxofobia no debe considerarse una simple inseguridad pasajera, sino un problema relevante de seguridad vial, salud emocional y autonomía personal. Por ello, ambas entidades destacan la necesidad de promover una movilidad más segura, empática y consciente, en la que el comportamiento de cada conductor contribuya a generar entornos viales más amables y seguros.





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