Julia Swales.– La industria química no solo es el tercer sector industrial más grande de Alemania, sino que también abastece a otros sectores clave como el automotriz, la agricultura y el farmacéutico con productos como resinas para la ingeniería mecánica y fertilizantes y pesticidas para la agricultura.
Dentro de la Unión Europea, el país domina el mercado, representando alrededor de un tercio de las ventas totales de productos químicos de la UE en 2024, pero la producción en 2025 disminuyó aproximadamente un 2,5 % interanual.
El aumento de los precios de la energía, provocado por la guerra en Ucrania y ahora por la guerra en Irán, ha asestado un duro golpe a la industria química alemana.
Soluciones para reducir costes
Alemania busca soluciones para reducir costes; por ejemplo, en el Complejo Químico de Leuna, la mayor planta química integrada del país, las empresas comparten calor residual, subproductos e infraestructura.
Una de las organizaciones presentes en la planta, UPM Biochemicals, produce bioquímicos renovables derivados de la madera, que se utilizan en tejidos, neumáticos y botellas.
Actualmente, estos son más caros que las alternativas basadas en combustibles fósiles, y los costes de construir una nueva biorrefinería se están extendiendo a lo largo de la cadena de suministro; sin embargo, en el futuro, estos bioquímicos podrían convertirse en una alternativa viable.
Aumentar los precios de los productos para trasladar el incremento de los costes de las materias primas, la energía y la logística no es una opción, debido a la intensa competencia de otros mercados, especialmente de Asia.
La diferencia de calidad entre los productos alemanes y asiáticos ya no es tan grande como antes, y los elevados costes laborales en Alemania, junto con una burocracia abrumadora y regulaciones restrictivas, están reduciendo su competitividad.
Las materias primas y el Golfo Pérsico
Sin embargo, los fabricantes petroquímicos asiáticos están sufriendo actualmente la escasez de nafta y otras materias primas procedentes del Golfo Pérsico, lo que está diezmando las cadenas de suministro de productos químicos y centrando la atención de nuevo en Europa.
Esto ha provocado que la maltrecha industria química europea cierre un primer trimestre inestable, pero ligeramente mejor de lo previsto; lamentablemente, es probable que el alivio que sienten las empresas sea efímero.
Es evidente que Alemania y Europa se enfrentan a la realidad de que el sector químico se verá obligado a trasladarse al extranjero si continúa perdiendo competitividad. Muchas empresas ya están retrasando inversiones, reduciendo la producción y recortando su plantilla.
BASF lidera esta tendencia, invirtiendo en China y reduciendo costes en Alemania
Han circulado rumores de que la empresa trasladará algunos puestos administrativos de Alemania a India, Malasia y otros países asiáticos. La presión recae en gran medida sobre los responsables políticos, quienes deben aumentar el acceso a energía fiable y asequible, junto con la infraestructura necesaria para su suministro.
Autora: Julia Swales. Fuente: Ti Insight





Se eliminarán los comentarios que contengan insultos o palabras malsonantes.