El artículo de opinión de Violeta Boluda. Especialista en Formación en Logística y Transporte. Perito Judicial en compra, producción, logística y tacógrafo digital y Comisario de Averías, publicado en Diario de Transporte con el titular: «Más allá de los TEUs: Por qué la Autoridad Portuaria de Valencia debe liderar ya un plan de choque para el eslabón terrestre»; ha generado muchos comentarios entre nuestros lectores, con opiniones de todo tipo, principalmente centrados en la situación que tienen que vivir a diario los transportistas autónomos y conductores profesionales, tanto los que realizan su trabajo diario en el puerto valenciano, como los que acuden con más o menos regularidad.
Entre todos los cometarios hemos querido destacar el siguiente de Santiago Fe-Castell Benedito:
«¡Buenas tardes!.
Acertadísimo y realista.
Actualmente, el Puerto de Valencia es un auténtico desmotivador para los profesionales del transporte. Da igual como motives económicamente al conductor para mitigar el grado de frustración que sufren debido a los innumerables problemas ajenos a ellos y a las empresa de transportes, no compensa.
La navieras, dueñas de las Terminales condicionan el 70% del problema, al condicionar las export a las rotaciones de los buques, independientemente cuando tenga la mercancía el exportador, obviando a toda la cadena logística, transitario, transportista, etc.
Al condicionar toda la export a la llegada del buque se solapan las exportaciones con las importaciones, creando una ventana única de tres días para todos los movimientos terrestres que se suman a los marítimos y la prioridad para las Terminales el barco, y ya tenemos la «Tormenta Perfecta».
La APV no resuelve problemas, su afán es recaudatorio, más días en Terminal más cobro.
Cuando el puerto colapsa, su medida estrella es cerrar la entrada a camiones, creando una impotencia a conductores y empresas indescriptible y que nadie puede entender.
Crean el QR, en zonas donde no hay cobertura para móvil, pero…, ¿se puede usar el móvil conduciendo? Siempre trasladando el problema al de abajo, ignorando su falta de coordinación.
Veo un horizonte muy cercano en el que no hayan conductores, por ello han tomado cuenta las navieras y como primera medida compran empresas de transportes que estén para «ellos» cuando llegue su buque, asumiendo las pérdidas compensándolas con los fletes.
Mi pregunta es, ¿quién se cansará antes de perder, los transportistas, los conductores o las navieras?
¡¡Gracias por leerme y saludos!!»,
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