Ahora que está tan de moda para algunos la Inteligencia Artificial (IA), hasta el punto que sé de más de uno que la ha convertido en el principal y central motivo y objetivo de su existencia de cada día, esto es lo que dice este invento macabro de una mente enferma, que no pensó en las consecuencias sociales que está teniendo en las personas, y el grave peligro que presenta en el futuro más próximo en un mundo cada vez más desinformado; en el que cada día se lee menos, impera más la actualidad manipulada para quien no contrasta con otras fuentes, y en el caso de la prensa, se queda tan solo con el titular y poco más, acusando a los medios de comunicación de vendidos por dinero intereses económicos de multinacionales o empresas de cualquier tamaño, que no digo que no los haya, pero todos…, todos.
Simple y llanamente, porque oyeron o les dijo alguien aquello de: «Cuando compres la prensa, pregunta primero quién paga la tinta», con lo que ya solo por eso, hablan y largan en redes y vídeos dejándose llevar por el odio, el resentimiento, la amargura de años, o vaya a saber usted por qué, simplemente porque el riesgo de generalizar y meter a cualquier gremio profesional el mismo saco, sin documentarse primero, es error seguro, aunque el discurso público dure 10 minutos.
Por eso y por mucho más, el titular de este refrán tan español, esto dice la IA:
«No hay peor cuña que de la misma manera»:
«El refrán «no hay peor cuña que la de la misma madera» (también muy conocido como «no hay peor astilla que la del mismo palo») significa que el daño, la traición, el ataque o la crítica más profunda suele venir de personas de nuestro propio entorno.
¿Por qué se dice esto?
.- Conocen tus puntos débiles: Al ser alguien cercano o del mismo ámbito, conoce tus defectos, secretos y cómo funcionas, lo que hace que sus acciones sean mucho más hirientes o difíciles de superar.
.- Competencia interna: Se suele aplicar también cuando hay rivalidades entre personas que comparten características, opiniones o profesión.
El origen
.- Proviene de la carpintería tradicional: Para rajar o partir un tronco grande, la herramienta más efectiva y exacta que se utiliza es una cuña hecha del mismo tipo de madera. De ahí la analogía de que el mayor daño proviene de alguien «de los nuestros».
Claro que esto tan español de los refranes, siempre ha tenido su «contra-refrán», por lo que alguien pensará o dirá aquello de: «Hombre refranero maricón o pilonero», pero yo que aprendí desde niño a escuchar a las personas mayores y crecí al lado de mi abuelo Ángel, el hombre más sabio que he conocido, que se sentó al acabar la guerra y era un verdadero artista haciendo cualquier trabajo manual para otros, y que también era muy de «refranes para todo», decía aquello de: «Hombre sin un refrán, no tiene ni para vino, ni para pan».
Pero.. ¿A santo de qué viene este artículo de opinión?
Pues sencillamente, porque, modestamente y aunque moleste, esta es la cruda realidad, mi cruda realidad.
Allá por noviembre de 2015, concretamente el 15 de ese mes, aparecía por primera vez en redes sociales y en Google Diario de Transporte, con el registro legal de diarodetransporte.com.
Planeado durante un año, en una edición de WordPress con una portada diseñada por mi, finalizada después de 15 días de pelear a diario con un informático tozudo como buen leones, cazurro sí, tanto o más que yo, sencillamente porque lo de «cazurro» que se utiliza y generaliza malamente popularizado como si fuera un insulto, significa otra cosa muy, muy diferente.
Vuelvo de nuevo a la Inteligencia Artificial (IA), sobre la palabra cazurro:
«La Real Academia Española (RAE) define cazurro (y cazurra) como una persona tosca, basta o zafia, o como alguien callado que habla poco y actúa con malicia o astucia.
Aunque originalmente tiene un matiz negativo en el diccionario, en la provincia de León el término ha evolucionado hasta convertirse en una seña de identidad y orgullo local. En el habla popular leonesa, un «cazurro» suele ser alguien tenaz, constante y reservado, asociado a las costumbres y al carácter de la tierra». (¿Alguien aún duda de esta palabra?).
A lo que iba:
Yo que he sido más o menos, con mis muchos errores y pocas virtudes, un observador de la vida desde los ojos de una persona muy, muy tímida hasta los 16 años, al que sus padres, modestos agricultores, no pudieron dar estudios, que devoraba los libros que me prestaban aquellos amigos de mi generación que sí pudieron estudiar, que vencí esa timidez encima de un escenario haciendo el papel protagonista de una obra de teatro, que estudié, y me aprendí entera encima de un arca que almacenaba el pienso molido en molinos de los pueblos para las vacas, que estaba en casa de mis padres y que conservo restaurada en el salón de mi casa, -el único recuerdo familiar que conservo-, para no olvidar jamás de donde vengo, en definitiva, que todo lo que soy hoy a mis 66 años, lo he ido aprendiendo siempre de los mejores, leyendo todo lo que me sirve para mejorar, yo no tengo ningún pudor en confesar que soy autodidacta y un mal juntador de letras cuando escribo.
Yo, que la vida me llevó a trabajar duro para mantener mi propia familia, que sufrí las constantes crisis españolas de nuestra historia como cualquier trabajador, que el 2 de febrero de 1982 no me quedó más remedio que comenzar a repartir al volante de una furgonetas por pueblos de la provincia de León, por carreteras y caminos de entonces, en las que nadie se atrevería a meterse con su coche hoy en día.
Así hasta 2004 en que dejé de hacer transporte internacional, para hacerlo en recorridos nacionales hasta septiembre de 2015, cuando aparece Diario de Transporte, después de capitalizar el paro o desempleo, con aquella reforma legal de última hora que nos permitió hacerlo aquél año a los mayores de 30 años. Muchas personas sabrán de qué hablo y tambien de lo difícil, duro y complicadísimo que es eso de «emprender desde cero en España capitalizando el dinero del desempleo al que hay derecho, sudado y sufrido durante años».
Pero tenía un defecto, no sé muy bien por qué, desde siempre a lo largo que de mi vida siempre que podía me gustaba escribir, solo para mí, para plasmar en papel, mi interior, mis fobias y mis filias, como una forma de desahogo personal.
Que con 18 años escribí un noticia que fue la contraportada de un semanario provincial sobre una realidad que se vivía desde hace años en mi pueblo sobre un castillo-fortaleza que hoy alberga la mayor colección de botijos del mundo todos diferentes y ninguno repetido y que invito desde aquí a visitar, en el «Museo del botijo», aprovechando aquella naciente libertad de entonces.
Dirigido por el mejor periodista que he conocido en mi vida, el gran Manuel Antonio Nicolás González (MAN), que En Paz Descanse, al que siguieron otras noticias que conservo y conservan hemerotecas, aquel CERANDA, que también dio voz pública a otro gran escritor leones, tocayo mío y siempre y por siempre respetado y admirado: Julio Alonso Llamazares, conocido como Julio Llamazares, y otros que ya están ya más allá de las estrellas como Polo Fuertes, Pedro Lechuga y tantos otros, escribiendo con nombre oculto. Como «Corresponsal», me editaba MAN, porque aquella «libertad de expresión», de entonces, solo tenía dos colores: azul marino oscuro con un escudo con un yugo y unas flechas, y otro rojo, muy rojo que dibujaban muchas personas mentalmente con una hoz y un martillo uno sobre otro: «Plumíferos volantes» nos llamó a todos los de CERANDA -(criba de grano)-, la prensa provincial de entonces en un editorial. Pero todavía cuando intento hacer lo mejor que sé una noticia, siento la misma emoción al escribir que aquella primera vez que me publicaron la primera, con la misma intención de informar lo mejor que sé.
Pero que miren ustedes por donde, en julio de 2011 comencé a escribir, siempre que podía, primero en mi página de Facebook y después en un blog sobre la realidad diaria que vivía que era y es al volante de un camión con 12 ruedas sobre la carretera: Diario de un Camionero Leones @Camioneroleones.com, incluso con una sección semanal en un diario digital.
Pero claro, Diario de Transporte, como cualquier otro medio de comunicación, en este caso digital y de alcance mundial al ser («un punto com.), tenemos la mala costumbre de ser legales, pagar impuestos y si sobre algo comer, tambien vivimos de la publicidad, difícil, muy difícil de conseguir, y más cuando Diario de Transporte llegó para ser algo diferente al resto.
Sobre todo porque nació para intentar dar voz a las y los compañeros que antes eran ignorados en la prensa. Camioneros y transportistas autónomos que caían como «moscas en accidentes de trabajo que se calificaban como de tráfico». Publicando todo en tiempo real, si era posible, tristes y dolorosas noticias de esos siniestros, no tan solo para que se conocieran como una realidad palpable, tambien y, sobre todo, para que otros profesionales del transporte de mercancías y viajeros tuvieran noticia de en qué carretera era, para que pudieran evitar los atascos y retrasos.
Mejorando con los años, aprendiendo de los grandes profesionales de la información sobre el transporte que los hay y admiro, devorando con la vista aquella famosa revista del sector ya desgraciadamente desaparecida, desde siempre que a muchos le sonara: Transporte Mundial, de la que conservo muchos ejemplares, leyendo siempre al gran maestro de maestros Alberto Puerta, entre otros.
Ahora pausa
Alguno pensará que esto es para buscar publicidad, ni mucho menos, es un desahogo para responder de alguna manera a los más duros ataques personales, tanto en redes sociales, sean escritas o en vídeo hacia Diario de Transporte que he aguantado desde el primer día, junto a ataques informáticos muy bien hechos y muy difíciles de demostrar, de los que aún guardo un informe pericial avalado como tiene que ser…
Los colaboradores y opiniones que publicamos no les pagamos, ni a las personas que nos envían sus opiniones o cualquier otro artículo o noticia que publicamos para tartar de informar lo mejor que sabemos, son acuerdos privados, para intentar mejorar día, día. Hacemos entrevistas en podcast, tanto a conductores y conductoras profesionales, como a pequeñas asociaciones empresariales, empresas, asociaciones más grandes, empresarios o emprendedores a los que nadie da «bola pública», aprendiendo de los muchos errores y pocos aciertos, hasta conseguir -modestia aparte-ser de los primeros-, sino el primero, en lectoras y lectores, los datos oficiales comparativos de Google Analytics y los privados así lo demuestran.
Y.. ¿Todo este rollo por qué?
Sencillamente porque es muy, muy duro ver con estos ojos, como utilizando mal esa IA se atacó sin piedad al colaborador anónimo de Diario de Transporte «Camionero viejo», en su último artículo de opinión aquí, con el titular:» Si al final hay huelga de conductores profesionales ¿Vas a secundarla?», sencillamente porque lo hace con su identidad oculta exactamente igual que lo hicieron antes durante años otros conductores profesionales aquí, con identidad oculta como: «Conductores del Puerto de Valencia», «Camionera Metalera», Basilio Aragón Posada: «Basilio Vigo Punki», «Camionero García» o un tal «Fernando Guillen», -entre tantos otros-, alguien del que me creí entonces que era en realidad su nombre real, hasta descubrir tristemente que su verdadero nombre es: Luis Manuel Carnota Vázquez. el mismo al que bloqueé una y mil veces en Facebook por sus insultos constantes hacia mi y mi trabajo, precisamente del que guardo amenazas hacia mi en esa red social desde la que compartía el blog Diario de Camionero Leones @Camioneroleones.com , ¡Hay que ver las vueltas que da la vida!.
A todos ellos, les defendí siempre en privado y en público de ataques e insultos en redes sociales y por privado, incluso puse denuncias en juzgados con abogado contra algún ignorante indocumentado e inculto que les atacaba a ellos y a a mi en vídeos. Incluso pagué caro el error de no corregir bien uno de esos artículos de opinión de «Fernando Guillén», que tenía un insulto muy grave que se me «coló», -por no repasar el texto una y otra vez después de eliminar otros mucho más graves-, al directivo de una gran patronal del transporte, al que pedí humildemente perdón por privado, sencillamente, porque no hay nada más humano que pedir perdón cuando nos equivocamos y cometemos errores.
Las consecuencias de utilizar mal la Inteligencia Artificial (IA):
Pero al Camionero Viejo le han hundido moral y psicológicamente esos insultos y un post hecho con inteligencia artificial que se público en su momento, diciéndome por privado que no volverá a escribir su opinión en estas páginas, porque ese post hecho con IA, estuvo durante días a la vista de todos, incluso me lo hicieron llegar por privado y lo conservo, aunque lo retiraran después de denunciarlo y lo eliminara cobardemente uno de esos colaboradores anteriores a que publicaba con su verdadero nombre oculto como al resto para que no tuvieran problemas en las empresas en las que conducían camiones; pero que tuvo la poca dignidad humana y personal de hacerlo «rodar también por las redes» antes.
Sé, que hay quien piensa sobre todo lo anteriormente escrito de todo: Desde que :»Camionero viejo» soy yo Julio Gómez Tranche, hasta que los corrijo o vaya usted a saber qué, porque la imaginación es libre y muchas veces en algunas personas muy cruel, dañina, maliciosa y cargada de odio, frustración y oscuras envidias y venganzas desconocidas en muchas personas.
Pero sí, Camionero Viejo existe, he hablado largamente con él antes de que publicara su primer artículo en estas páginas, con el que acordé lo mismo que con el resto, corregirle faltas de ortografía, el estilo literario y editorial lo mejor que sé, y me dio libertad total para publicarlos después de que el por privado el me diera el OK.
Así que Camionero Viejo espero que siga escribiendo y publicando en Diario de Transporte siempre que quiera, si consigo convencerle antes de volver, necesita tomarse su tiempo, porque después de hablar mucho conmigo por privado piensa exactamente como yo, que: «»No hay peor cuña que de la misma madera». Veremos…, el tiempo, lo dirá. Pero para terminar: ¡¡Perdón por este texto tan largo escrito con las manos en un teclado de ordenador, en un ejercicio mental necesario largamente meditado!!, y ¡¡Allá la libertad mental de cada persona para sacar las conclusiones que saque por su cuenta y riesgo!!.
Para terminar: Todo lo anteriormente escrito, -y me dejo mucho-, lo hago sin rencor, solo como la experiencia de quién fundó este invento para ser diferente siempre y lo seguirá siendo, sé que hemos dado mucha «caña», ahí está la hemeroteca, con errores y aciertos, pero sobre todo, porque me enseñaron grandes maestros del periodismo desde muy joven que eso del periodismo era: lo que dice una vez más ahora la IA:
«El periodismo de verdad es la búsqueda rigurosa, ética y verificable de la verdad, cuyo objetivo es informar a los ciudadanos para garantizar la libertad y la democracia. No se trata solo de repetir comunicados oficiales, sino de investigar, contrastar fuentes, dar voz a los silenciados y servir como contrapoder. Grandes figuras del periodismo y la literatura han definido la esencia de este oficio a través de citas célebres:
.- Gabriel García Márquez: «La primera función del periodismo es la verdad porque vivimos en un mundo lleno de mentiras», y además lo definió famosamente como «el mejor oficio del mundo».
.- Ryszard Kapuściński: «Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas».
.- Javier Darío Restrepo: «El buen periodista es, ante todo, buena persona… Es apasionado por la verdad».
.- Iñaki Gabilondo: «El periodismo es una profesión para aquellos a los que les importan las cosas que le pasan a la gente; si no, dedicaros a otra cosa».
Escribo esto después de volver del funeral de un amigo de los de verdad, que murió el pasado sábado de forma repentina a los 55 años en medio del campo de la Vega leonesa a las 11 de la mañana, haciendo lo único que sabía hacer por encima de todo «TRABAJAR», a pesar de vivir solo, de ser como buen CAZURRO testarudo a más no poder, pero ante todo noble, buena persona y dispuesto a ayudar siempre.
Porque aunque ahora seamos menos de 500 habitantes en un pueblo que llegó a superar los 2.000, al funeral acudimos los que le queríamos y apreciábamos sinceramente tal y como era, un hombre noble y sincero, sin pelos en la lengua, que iba de frente y aunque vivía solo después de fallecer su madre, era el mejor cocinero que he visto en mi vida, todavía recuerdo aquellos cangrejos que cogió en el rio y que nos trajo a casa, cocinados y el sabor extraordinario de la salsa.
A pesar de honrar como se merecen las cenizas de su cuerpo incinerado; aunque Luis Alfonso pesaba más de 110 kilos, si hubiera estado ese cuerpo presente en un ataúd, hubieran sobrado brazos y manos para llevarle a hombros y en volandas hasta el cementerio.
Porque seremos orgullosos cazurros en mayúsculas o minúsculas, porque aunque no nos saludemos al cruzarnos por las calles de este y los pueblos vecinos, cuando hay que ayudar a otro CAZURRO, aunque sea enemigo declarado, se le ayuda y después seguimos como si no hubiera pasado nada, sin saludarnos por la calle…
¡¡Buena ruta, tanto en la carretera como en la vida, siempre, siempre y por siempre!!.
Nota del editor: Este es el último artículo en estas páginas de la serie: ¡¡Por fin es lunes!!, que escribe el editor de Diario de Transporte, a partir de ahora tan solo escribirá un editorial al mes. Por supuesto siempre que alguien considere que tiene algo que decir públicamente puede enviarlo al correo electrónico: diariodetransporte@gmail.com

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